El Bloque Nacionalista Galego de Cambados anunció ayer que llevará al juzgado el caso del pinar de Maza. Después de medio año denunciando el asunto y pidiendo explicaciones por la vía administrativa y política, la formación nacionalista ha optado por ponerlo en manos de juez.
Las contestaciones que ofreció el alcalde Luis Aragunde en el pleno del jueves a sus preguntas del mes de mayo no hicieron más que reafirmar a este grupo en sus conclusiones. Sostiene el Bloque que la plantación de albariño realizada en el pinar de Maza (Vilariño) es «ilegal» e «ilegalizable» por dos motivos: porque no dispone de licencia municipal ni tampoco de los permisos de la Xunta -versión que corroboró el alcalde en pleno- y porque supone un cambio de uso del suelo, de forestal a agrícola, que ni se hizo vía modificación del planeamiento urbanístico ni se puede hacer con la Lei do Solo en la mano, según el BNG. «Para cambiar o uso hai que xustificalo, e é difícil xustificar o interese público dunha plantación de albariño»
Esta es la reflexión que ayer formuló el portavoz del BNG cambadés, Víctor Caamaño, en rueda de prensa. «Tanto o Concello como a Xunta amparan obras ilegais de cargos públicos do PP», indicó.
Alude a la relación que con esta plantación guardan el concejal del gobierno local (PP) Juan Ramiro Gómez y el ex alcalde y diputado electo en el Parlamento de Galicia por el PP, José Manuel Cores Tourís, quienes directamente o a través de familiares están vinculados a las empresas que alquilaron esta finca. «Tourís di que ten todos os permisos pero o propio alcalde recoñece que non ten ningún».
El Bloque todavía está a la espera de concretar con sus asesores legales la vía por la que van a presentar su denuncia: contencioso-administrativo o penal «porque podería haber un presunto delito de prevaricación e tráfico de influencias», según apuntó ayer el edil Xaquín Charlín. Lo que tienen claro es que la denuncia se dirigirá contra el Concello porque «podería parar esta obra e non usa as competencias que ten». «Parece que están chamándonos tontos a todos os veciños», añadió Víctor Caamaño.