La capital arousana le debe mucho al ferrocarril, incluso su propia denominación
10 feb 2013 . Actualizado a las 06:56 h.Podía haber sido Arealonga, si hubiese triunfado la tesis de que Vilagarcía recuperase su antiguo nombre al mismo tiempo que caminaba hacia el futuro uniéndose a Carril y Vilaxoán. También habría podido ser la Ciudad de Arousa, ambicioso apelativo que saludaban quienes propugnaban la fusión de los tres municipios que integraban la Arousa Bay. Podía haber sido incluso Carril, si hubiese llegado a buen término, allá por 1868, la propuesta de unir los tres ayuntamientos fijando la capital en esa localidad. Pero, finalmente, la Vilagarcía que nació hace justo un siglo, fruto de la unión con Carril y Vilaxoán, fue Vilagarcía, o, más exactamente, Villagarcía.
Puede parecer extraño que los dos municipios que se incorporaban aceptasen de buen grado asumir la denominación del tercero, y sin embargo, a la vista de los documentos que se conocen, no parece que el nombre del ayuntamiento resultante hubiese despertado grandes controversias.
Las cláusulas de la unión
En efecto, cuando el entonces gobernador civil de Pontevedra, Francisco García del Valle, firmaba, el 8 de febrero de 1913, una circular en la que se dictaban diez cláusulas con los términos de la unión, se daba ya por sentado que el nuevo concello se llamaría Vilagarcía. La última de las estipulaciones, de hecho, determinaba que «el Ayuntamiento de Villagarcía, después del día primero de marzo próximo (fecha oficial de la unión) procederá a una nueva división de distritos y barrios». La idea original que se había barajado durante los años en los que se fraguó la unión, la de que la nueva localidad se llamase Ciudad de Arousa, quedaba descartada una vez que aquella se hizo efectiva. Quizás teniendo en cuenta, como argumenta Manuel Villaronga en su libro Vilagarcía, Vilaxoán y Carril, que «desde un punto estrictamente legal, la unión de los tres municipios no había sido una fusión, sino una anexión de Carril y Vilaxoán al ayuntamiento de Vilagarcía».
De Vilagarcía a secas se hablaba, por tanto, entonces. Para que la capital arousana fuese oficialmente Vilagarcía de Arousa -o, mejor, Villagarcía de Arosa- habría que esperar todavía algunos años, concretamente hasta 1922. Pese a ello, esa denominación fue imponiéndose de forma paulatina, de modo que en muchos documentos, incluso anteriores a ese 1922, se añade a la vieja Arealonga el nombre de la ría que la baña.
La oficialidad llegaría en tren. La antigua estación de Carril, que después se llamaría Villagarcía-Carril y tras la anexión Villagarcía, tuvo que añadir por fin el de Arousa para evitar confusiones con otra estación, esta en la provincia de Badajoz, también de nombre Villagarcía.