Los regidores que pilotaron el proceso se movieron más por intereses propios que comunes
17 feb 2013 . Actualizado a las 06:47 h.Eran los últimos coletazos de la Restauración, y en España se sufría una degradación de la clase política muy similar a la de hoy, cien años después de la constitución del Concello de Vilagarcía tras la anexión de Carril y Vilaxoán. Como recuerda el historiador Manuel Villaronga, el caciquismo y los amaños de la alternancia entre conservadores y liberales en el poder, sin que el pueblo que los sufría tuviese nada que decir, no fueron extraños a la política local, dividida también entre los partidarios de los doctores Castor Sánchez y Valentín Viqueira.
En ese contexto, y tocado demasiadas veces para que fuese casualidad por la bola de la suerte, el bastón de mando de la alcaldía de Vilagarcía lo ostentó Valeriano Deza en los años en los que se hizo efectiva la fusión. En Carril gobernaba Ramón de la Fuente Abalo, y en Vilaxoán, Serafín Ameijeiras.
En realidad, el proceso que culminó en el año 1913 dio un primer y decisivo paso nada más empezar el siglo XX. Entonces, una comisión formada por las más altas personalidades de la villa -entre ellos el exalcalde Castor Sánchez, el empresario Daniel Poyán, el diputado Augusto González Besada y el marques de Aranda, Jacobo Ozores-, viajó a Madrid para lograr el apoyo del Gobierno central a tres proyectos de sumo interés: la estación de ferrocarril, la aduana y el puerto. Fue un paso definitivo para la necesaria fusión de los tres concellos, que ya no tenía marcha atrás.
La casualidad, el infortunio o la mala gestión quiso que los protagonistas de aquel trascendental proceso no estuviesen a la altura de las circunstancias, como ocurrió, por otra parte, en otros momentos trascendentales de la historia mucho más cercanos. A los últimos alcaldes de Carril, Vilaxoán y Vilagarcía -que fue también primer regidor del nuevo concello- les movió un interés común: el inevitable proceso de fusión, pero también muchos intereses particulares.
Valeriano Deza era propietario de la Banca Deza. Fue, además, miembro de la comisión creada para la compra de la isla Cortegada y su donación al rey para que se hiciese en ella una residencia de verano; de hecho, se encargó personalmente de recaudar el dinero con el que se indemnizó a los colonos para que se trasladasen a Carril.
STRONG>Carril y Vilaxoán
Ramón de la Fuente, por su parte, estaba casado con Juana Alemparte, y fue gerente de Fundiciones Alemparte, firma con la que las arcas de Carril tenían una deuda de 9.000 pesetas, a las que había que añadir otras 5.000 que debían al propio regidor. Las dos fueron saldadas tras la fusión, de ahí el interés del último alcalde carrilexo por que el proceso llegase a buen puerto.
Vilaxoán acusó a su último alcalde de «venderse» a Vilagarcía. Una hermana de Ameijeiras estaba casada con un hermano de Deza. Algo habría.