Las asociaciones de comerciantes de O Salnés están satisfechas con el resultado de la primera jornada del apagón de escaparates por el que han apostado para llamar la atención sobre una crisis que les está atenazando sin que nadie repare en ello. Pese a que algunos se despistaron en ese primer día, y otros incluso tuvieron problemas técnicos para apagar el alumbrado, la medida fue secundada, en esa primera jornada del lunes, por un 90% de los comerciantes arousanos.
Según explicaba ayer el presidente del Consorcio de Comercio, Marcos González, el seguimiento fue muy alto en Vilagarcía, Cambados, O Grove y A Illa, localidad esta última en la que alcanzó prácticamente el cien por cien. Fue menor, en cambio, en las restantes localidades de la comarca, aunque González esperaba que a lo largo de la semana se vayan adhiriendo nuevos locales, puesto que el apagón estará en vigor hasta el domingo.
En Vilagarcía cerraron buena parte de los comerciantes, fuesen o no socios de la organización mayoritaria, Zona Aberta. La presidenta de este colectivo, Rocío Louzán, se mostraba ayer satisfecha de la respuesta obtenida y manifestaba su esperanza de que ese grito que lanzan en forma de oscuridad sea escuchado por las autoridades. Para asegurarse de que sea así, avanzó que su intención es enviar una carta a todos los alcaldes de la comarca. Con ellos quieren tener una reunión en la que les quieren hacer ver «que lo estamos pasando mal, que somos muchos y que mucha gente depende de esto».
«Los comerciantes no tenemos ningún tipo de ayuda -dicen- cerramos y nos vamos a casa sin nada», se quejan. Pese a ello, pocas veces se piensa en ellos a la hora de evaluar los efectos de la crisis. Las dificultades para conseguir crédito, el castigo al consumo a raíz del incremento del IVA, la reforma de la ley autonómica del comercio, que amplía a diez el número de domingos y jornadas festivas de libre apertura, el aumento a 90 horas semanales de apertura o la liberalización de horarios en zonas de atracción turística son solo algunas de las dificultades a las que tienen que hacer frente los comerciantes arousanos. A ello hay que añadir algunas cuestiones específicas, como el intento de implantar la zona azul en Vilagarcía, que el sector valora como negativo.
Tratarán de reunirse con los alcaldes para exponerles su situación