De un tiempo a esta parte, son muchas las voces que aseguran que el futuro de la prensa está amenazado. Que Internet, esa plataforma universal de conocimiento, amenaza el porvenir de los periódicos. Y por tanto, de los periodistas. Ocurre que la realidad tiende a poner en contexto esos asertos. Rebaja esos lúgubres augurios y arroja algo de luz de cara a los próximos años. Ayer, en el CPI Progreso de Catoira, algo más de medio centenar de alumnos de quinto y sexto de Primaria se empeñaron en demostrar que la prensa tiene todavía recorrido. Un periodista y una fotógrafa de La Voz de Galicia acudieron al centro para impartir una charla en el marco del programa La Voz de la Escuela que organiza la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre y la cita se convirtió en una suerte de tormenta de ingenio. Derrocharon imaginación y participación, pero sobre todo, talento y curiosidad. Las verdaderas armas del buen periodismo.
En realidad, la charla arrancó de forma más prosaica. El periodista mostró a los alumnos cómo se elabora una noticia. A partir de un ejemplo práctico, conocieron los distintos pasos desde que el plumilla consigue la información y la fotoperiodista la imagen, hasta que se redacta, se pone en página y se envía a la rotativa de La Voz en Sabón (Arteixo). Al término, se abrió un turno de participación en el que los jóvenes analizaron las obligaciones del periodista. En el que disertaron sobre aquellas tareas que entrañan más dificultad: escribir la noticia, buscarla, hablar con las fuentes... Llegó entonces el momento álgido de la mañana. Se les planteó un reto inicialmente modesto: llenar de contenidos dos planas. Los alumnos recogieron el testigo y agigantaron la encomienda. La espiral creativa en la que entraron daría con creces para llenar las páginas de un periódico. En la coqueta biblioteca del CPI Progreso se plantearon temas de lo más variopinto. Ninguno extravagante o inverosímil, todos con ese sentido común que debería inspirar a los adultos: secciones sobre tecnología, animales, astronomía, medioambiente, cómics, moda infantil, historias de castillos gallegos, un apartado sobre los secretos de la ciencia, el libro infantil o la música... La idea del periódico fue tomando cuerpo y los escolares se atrevieron incluso a buscarle nombre. La Voz de los niños, Prensa júnior o La Voz de Catoira fueron algunas de las propuestas que se lanzaron con asombrosa celeridad en cuanto se planteó la necesidad de obtener una cabecera.