Las profesoras de las ideas bonitas

María Santalla VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

De las mentes de Charo y Sonia nacen muchas de las actividades del instituto de A Illa

19 abr 2013 . Actualizado a las 06:55 h.

Buenas ideas y mucho ánimo y una sonrisa para llevarlas a cabo. Esas son las recetas de las que echan mano cada día Charo Bañobre y Sonia González, coordinadoras del programa Voz Natura en el instituto de A Illa. Con ellas tiran del carro de decenas de actividades, algunas de ellas realmente singulares, en las que consiguen implicar a alumnos y profesores. Ambas rechazan, pese a todo, protagonismo alguno, y Charo explica por qué: «Aquí na Illa, xa me di moita xente que parece outro país, porque hai moitos profesores que están metidos en proxectos. Funcionamos moito con proxectos».

Pero Charo y Sonia, aunque no lo quieran, tienen mucha responsabilidad en la transformación que el poco terreno que tiene el centro ha experimentado en los últimos años, en el cambio que ya se está notando en el interior, e incluso en el que a veces se nota más allá de los muros del recinto. Llevan nueve y seis años en el instituto y hace cinco que comenzaron a preparar la huerta. Al año siguiente, el instituto de A Illa iniciaba, de su mano, la colaboración con el programa ambiental que promueve la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre. Y crearon el invernadero, y sortearon una y otra vez la mala idea de los vándalos que por las noches entraban al patio a destrozarlo. Y consiguieron criar árboles, y plantas, y hortalizas, en una estrecha franja de terreno y con un equipo de alumnos y profesores que voluntariamente dedican a ello sus recreos.

Acciones benéficas

Y entonces pensaron que ese trabajo tenía que servir para algo más, y decidieron vender los productos ecológicos que consiguen en el huerto y dedicar ese dinero a alguna acción benéfica. «O que sae da horta véndese. O ano pasado foi para Brasil e Perú, e este ano estamos co banco de alimentos de Cáritas. Aínda foron o mes pasado comprar champús e cousas que nos pediron, as que lles fan falta». Lo decidieron así porque «parecíanos mellor que mandar para fóra cando temos aquí ao lado xente que o necesita». Al final, una cosa llevó a la otra y terminaron creando en el instituto un banco de alimentos en el que se suman lo que sacan de la huerta y lo que voluntariamente aportan las familias y que ya ha hecho dos entregas a Cáritas.

¿Cómo surgen esas ideas? Pues, «aquí, as dúas, empezamos a soñar». El año pasado, cuando diseñaban el proyecto para este curso, que Voz Natura dedicó al ahorro energético, comenzaron a darle vueltas a la posibilidad de montar una caseta bioclimática con un panel solar. «Empezamos as dúas a flipar, ata que dixemos, non nos van chegar os cartos». Y entonces desistieron, porque al final, dicen, siempre surgen más ideas de las que pueden llevar a cabo.

Ahora han comenzado ya a soñar con el próximo curso. Y como el tema es la limpieza de playas y ríos, convertirán a sus alumnos en vigilantes de la playa -o, más exactamente, en water watches-, y harán de Carreirón su espacio de referencia.

A veces en eso de los sueños les ayuda Antón Sobral, un enamorado de A Illa que ha encontrado en el instituto una horma idónea en la que desplegar su creatividad. Sus talleres de arte y naturaleza han acompañado la formación de muchos de los alumnos del centro. El año pasado, el profesor de restauración, junto a la artista Carmen Hermo, ayudaron a los alumnos a elaborar una composición artística en el pinar de Cabodeiro. Este año, en una actividad cuyo trabajo de campo se realizó el martes, salieron a la calle con el objetivo de capturar sonrisas con las que montarán una exposición y un vídeo.

El secreto del éxito con los adolescentes está, dicen, en la variedad. «Non podes facer todos os días o mesmo porque se aburren, hai que ir cambiando». Y la clave de que ellas mismas no acaben agotadas de las horas que suman a su trabajo es «que somos dúas persoas. Tiramos unha da outra», desvela Sonia. Y los demás se lo agradecemos.