Varias sociedades recreativas animaron la vida social de la ciudad durante muchos años
09 jun 2013 . Actualizado a las 06:58 h.Vilagarcía estaba creciendo. Recibía periódicamente a la escuadra inglesa y a un buen número de compostelanos, dezanos y caldenses que elegían sus paisajes para disfrutar del verano. El comercio crecía y la industria lo hacía también, no solo en Vilagarcía, sino en Vilaxoán y Carril. Pero ni la vida es solo trabajo ni el ocio es solo playa, así que esta villa que por entonces comenzaba a soñar con ser ciudad pensó que había llegado la hora de pasar de las tabernas a los lujosos salones y del espectáculo en la calle a los escenarios de teatros, cines y sociedades recreativas. Al mismo tiempo que llegaban a la vida de los vilagarcianos el Salón García, el Varietés y el Teatro Villagarcía, la vida social de la hoy capital arousana se iba tejiendo alrededor de varias sociedades. Algunas de ellas han logrado mantenerse hasta hoy, sobreviviendo o reinventándose. Otras han desaparecido dejando tras de sí recuerdos imborrables de agradables horas de asueto.
La Sociedad Vilagarcía, alrededor de la que se aglutinaban algunos próceres de la ciudad, dio origen en 1899 al Casino. Este se instaló en la calle Vista Alegre, hoy Castelao, que por entonces estaba todavía asentando sus cimientos sobre las marismas. Aún hoy muchos vilagarcianos recuerdan aquella antigua sede, en pie hasta finales de los años sesenta, cuando cayó para dar paso a un nuevo edificio, más amplio y moderno.
«En el Casino, como todos los años, actúa el sexteto que dirige el notable maestro Castilla. Siempre han hecho época los conciertos, los asaltos y los bailes de la primera sociedad de Villagarcía, y este año, si no supera los anteriores, dejará el pabellón a igual envidiable altura. La Gran Peña, sociedad elegantísima de reciente creación, celebra también fiestas que, por su exquisito gusto y dirección acertadísima, dejan en los concurrentes gratísimo recuerdo. También el Recreo Liceo, culta sociedad de artesanos, da bailes en obsequio a sus socios y a los forasteros. Son dignos de mención los números de variedades que presenta en el salón del cine su propietario Don Enrique Montes». Así retrataba El Liberal en 1919 el ambiente de Vilagarcía en los días en los que se festejaba San Roque.
Pero el prestigio del Casino -que todavía subsiste, aunque fundido con el Liceo Marítimo y con el Club de Mar- había comenzado incluso antes. En 1902, La Correspondencia de España escribía ya: «Pero con este decaimiento municipal hacen contraste las iniciativas llevadas a cabo por la entusiasta sociedad Casino de Vilagarcía. Está haciendo un verdadero derroche de fiestas y distracciones en honor a la numerosa colonia forastera, que son nuestros huéspedes. Puede decirse es lo único con que esta se divierte diariamente. El baile que celebró en la noche del 16 ha resultado brillante».
No lejos de allí, en la calle Padre Feijoo, haciendo esquina con la de la iglesia, se levantaba el edificio en el que pasaban sus horas los socios del Recreo Liceo. Dejemos que sean los periodistas de El Liberal, que lo conocieron de primera mano, quienes expliquen su germen y su trayectoria en este texto de 1911: «Hace pocos años, Villagarcía sentía la necesidad de un centro de esparcimiento y cultura para la clase artesana, y esta, representada por un puñado de jóvenes animosos, fundó el Recreo Liceo, instalándolo en un amplio y hermoso local, dispuesto con elegante sencillez, no omitiendo detalle ni sacrificio para el mejor logro de sus propósitos. Merced al entusiasmo de sus juntas directivas, hízose el Recreo Liceo popularísimo, llegando a contar en la actualidad con un respetable número de socios de todas las clases sociales, que dan a este centro un peculiarísimo tono democrático que encanta. Son notables sus fiestas».