El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
Si dos antagonistas políticos como Rafael Louzán y Miguel Anxo Fernández Lores coinciden en una misma dirección, es seguro que en ese camino hay algo interesante. Algo que debe someterse a un exhaustivo análisis. ¿Qué mueve a dos políticos de ideologías tan dispares en su apuesta por la Vuelta? Si alguien me formulase esta pregunta, diría sin titubear que rentabilidad. Rentabilidad en sus múltiples variantes: económica, social, promocional...
Recuerdo a un maravilloso profesor de teoría económica que, al disertar sobre cómo escrutar el trabajo de las administraciones, sostenía que la mejor vara de medir su funcionamiento radica en el impacto de sus inversiones. Decía el buen docente que cada euro público debía multiplicar su valor una vez que saliese de las arcas públicas. Ya fuese en términos pecuniarios o sociales.
La Vuelta cumple realmente ese objetivo. Durante una semana, habrá miles de ojos atentos a lo que ocurra sobre unas bicis que circulan por nuestras tierras. Habrá también decenas de hoteles llenos. Y bares. Y restaurantes... Habrá, en definitiva, un retorno directo, y otro indirecto (quién sabe si más valioso), de cada euro público que se invierta en este proyecto.
Corren malos tiempos para los gestores de la cosa pública, convertidos en blanco de múltiples iras. Pero en esta apuesta por la Vuelta parece que lo han hecho bien. Y eso también es justo decirlo.