El objetivo es no tener que recurrir a inversores privados ni a los socios
23 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente del Liceo Casino lo tiene claro: por el proyecto de Comboa es «por donde tendría que pasar el futuro de la sociedad». Así que sigue dándole vueltas al plan de convertir la mansión Villa Milagros en la nueva sede social de la entidad. Las últimas gestiones le han llevado a las oficinas de una entidad bancaria: allí ha dejado Antonio Castro el proyecto, «todo completo». Allí ha presentado, pues, el Liceo su propuesta para la que, ahora, está esperando una respuesta.
Si esta vía da el resultado que Antonio Castro espera no solo saldría adelante el proyecto de Comboa, sino que, además, el Liceo Casino no tendría que recurrir a inversores privados ni a aportaciones de los socios para hacerlo realidad. Y esto, especialmente en estos tiempos tan difíciles económicamente, sería una gran ventaja.
El máximo responsable del Liceo Casino cree que impulsar este proyecto no resultaría tan difícil si se consigue el apoyo de una entidad financiera. «Al final, el proyecto, según los cálculos que se hicieron, con las cuotas de 200 socios ya se paga, y eso no es tanto dinero, no estamos hablando de algo que no tengamos», sostiene. Por eso, aunque el momento es delicado para impulsar cualquier proyecto, el presidente del Liceo se mueve en el terreno de la confianza. «Creo que eso nos daría un futuro muchísimo mejor. En otros lugares se pagarían 300 euros al mes por una cosa como esta, aquí estamos hablando de 25 euros por una familia».
Castro es un gran defensor del proyecto de Comboa. A su juicio, la sociedad tiene que ofrecer a los ciudadanos lo que estos requieren. «Tú no puedes ofrecer algo que no le interesa a nadie. Si quieres que la sociedad sea atractiva a la gente tienes que darle algo que le apetezca». Y, opina el presidente del Liceo, el proyecto de Comboa sería apetecible para el público.
Su atractivo, explica Antonio Castro, no vendría dado por las actividades deportivas que pudiesen ofrecerse allí, porque «si quieres jugar al tenis de mesa, ya tienes un equipazo de tenis de mesa, ya tienes un equipo de vela con campeones olímpicos, ya tienes un equipo de piragüismo funcionando perfectamente, hemos llegado a un acuerdo fantástico con el BBC en baloncesto. No es ese el objetivo». ¿Cuál es, pues, el objetivo que debe cumplir la nueva sede social del Liceo Casino? Su presidente lo resume así: «La idea es ocio, tener un sitio al que te apetezca ir».
El Liceo gestionó con la familia Fernández de la Riva, propietaria de Villa Milagros, la venta del complejo en 375.000 euros. La rehabilitación de la mansión ofrecería a la sociedad recreativa una amplia sede social. La finca, de 9.000 metros cuadrados, albergaría servicios como piscinas, pistas de tenis y pádel y un campo de fútbol 7. La idea inicial era que una empresa se hiciese cargo de la inversión que necesitaría el complejo a cambio de explotar la cafetería y el restaurante.