El malestar se ha instalado definitivamente en el seno de la Fundación Pública de Servicios Deportivos Municipais de Vilagarcía. Una entidad cuyos estatutos fueron modificados en febrero del 2012, tras la llegada del Partido Popular al gobierno local. Estas son algunas de las claves que explican la inacción de los órganos llamados a fomentar la participación de asociaciones y clubes en la toma de decisiones.
¿Qué ha cambiado?
Los órganos de gobierno. La modificación del 2012 elimina la figura del Consello de Xerencia, un órgano intermedio que los anteriores estatutos situaban entre la presidencia de la fundación y la Xunta Rectora. Esta pasa ahora pasa a denominarse Consello Reitor y sigue siendo, en teoría, el principal órgano de gobierno. Los cambios incluyeron la implantación de un nuevo organismo, el Consello Consultivo, que no tiene limitación de miembros pero tampoco capacidad ejecutiva.
¿es más participativa?
Únicamente en apariencia. La creación del Consello Consultivo -abierto a los clubes y entidades deportivas, a las asociaciones de padres de alumnos, a los colectivos vecinales e incluso a los profesores de Educación Física- podría incrementar la participación social en el gobierno de la fundación. Pero no es así. Para empezar, su carácter es meramente consultivo. Puede hacer propuestas, pero carece de poder para tomar decisión alguna. En realidad, el organismo no funciona. Su asamblea general, que debería convocarse cada seis meses, solo se reunió en el 2012 para constituirse como tal y elegir a una directiva de cinco miembros, que preside Celestino Brianes y en cambio sí se mantiene muy activa en las reuniones del Consello Reitor.
¿Qué se refuerza?
La presidencia. Buena parte de las competencias que antes recaían en el Consello de Xerencia -que era al fin y al cabo un segundo órgano de gobierno colegiado que se sumaba a la Xunta Rectora- han sido transferidas a la presidencia, que funciona como una alcaldía. En manos de su titular, la concejala de Deportes, Elena Suárez, y antes en las de su antecesor e impulsor del cambio estatutario, Luis Garrigós, queda, por ejemplo, el uso del 5 % de los presupuestos de la entidad (1.052.030 euros, que en su mayoría, 980.000 euros, facilita el Concello). Este porcentaje se traduce en 52.601 euros.
¿y el Consello Reitor?
No se le consulta. Bajo la bandera de una mayor agilidad, sus sesiones anuales se han reducido de 24 a solo 4. Pese a ser el principal órgano de gobierno de la fundación, Ravella ni siquiera sometió a su consideración el pádel en Fexdega. Tampoco el traslado de su sede al recinto ferial, y eso que se reunió hace apenas tres semanas. Las decisiones se cuecen en otra parte. Este proceder ha colmado la paciencia de un hombre tan poco sospechoso de perseguir intereses ajenos a los del deporte base como Celestino Brianes, quien de hecho fue, en su día, uno de los más firmes defensores de la gestión del concejal Garrigós.