Este espacio se ganó al mar rellenándolo sin ningún criterio técnico
08 dic 2013 . Actualizado a las 06:54 h.El suelo que sostiene la principal plaza pública de A Illa de Arousa, la de O Regueiro, era hace medio siglo el basurero del pueblo y siguió siéndolo hasta entrados los ochenta. Allí han ido a parar todo tipo de desperdicios orgánicos e inorgánicos: restos de la comida de las casas, la concha de mejillón de las fábricas, los despojos del matadero, colchones viejos, enseres en desuso y hasta hórreos enteros que se desmantelaron para ampliar las casas. «Aí debe haber uns dez piornos», comenta Juan Jesús Diz. Sabe de lo que habla. Su niñez y juventud las pasó viendo crecer este basurero, al pie de su casa. Todavía faltaban muchos años para que se habilitase el basurero de O Bao, de modo que «a xente usaba O Regueiro de toda a vida para botar o que lle sobraba».
En los años cincuenta, en los sesenta y en los setenta, los isleños fueron ganando terreno al mar con este método. Incluso después de que se construyera un pequeño muro de contención para consolidar este espacio, la gente seguía usándolo. «O muro non tiña máis dun metro e pasáballe a auga por riba», recuerda Diz.
Con este sustrato fue creciendo O Regueiro y sobre él se construyó la casa de la cultura, las pistas deportivas y se colocaron bancos y jardineras. Nada de esto contó con la supervisión de ingenieros y arquitectos, y las consecuencias son más que previsibles. El suelo ha repisado y el mar empezó a buscar su sitio. La casa de la cultura llegó a hacer aguas, literalmente, de modo que hubo que acabar tirándola antes de que se viniera abajo; la balaustrada que linda con el mar se cae a trozos y el agua se cuela por debajo del paseo.
En el Concello de A Illa han llamado a varias puertas pidiendo que se repare este error histórico, pero todas se le cierran. La ambiciosa idea de construir una nueva plaza, con aparcamiento subterráneo incluido, se quedó en agua de borrajas. No hubo dinero con el gobierno bipartito en la Xunta y menos lo va a haber ahora, gobernando el PP en la Xunta, y con la crisis encima. Así que el alcalde Manel Vázquez ha rebajado sus expectativas y se conforma con que Portos de Galicia le haga unos pequeños arreglos para evitar que la plaza se venga abajo.
Su último intento data del mes de octubre, cuando remitió al departamento que dirige José Juan Durán un informe de la Policía Local que alerta de hay un peligro real de desprendimientos. Y no hay que olvidar que allí juegan niños y jóvenes. Pero en Portos echan balones fuera. Alegan que reparar O Regueiro es competencia municipal, algo que ha soliviantado a Vázquez.
La plaza de O Regueiro (A Illa) se cae a trozos
El Concello pide a Portos que actúe, pero en la Xunta dicen que no es competencia suya
Un informe policial alerta del riesgo de desprendimientos en la zona