Dos veces se subió Gonzalo Durán al estrado de oradores durante el congreso del PP de Vilanova. La primera vez lo hizo como candidato que presentaba a su equipo y a su programa. Fue rápido. De su equipo dijo que está integrado por «gente buena que trabaja duro». De su programa, que se reduce a un único mandamiento: «Conseguir que nuestros vecinos vivan cada día un poco mejor». En su discurso no faltaron alusiones a su hermano, José Juan Durán, ausente del congreso y de la nueva dirección del PP local. A él parecía referirse cuando afirmaba que en ese órgano están «quienes han querido estar, a nadie se le ha dicho que no». Y de él parecía hablar también cuando señalaba que la directiva está abierta «a todos los militantes. A los que quieren estar y a los que quieran volver a estar».
Tras su intervención, Gonzalo Durán abandonó el estrado durante unos minutos: el tiempo justo para que los militantes que llenaban la sala lo ratificasen, por aclamación, como líder indiscutible del PP en Vilanova.
Ya nombrado presidente, se subió de nuevo a la palestra. Y esta vez era Durán en estado puro, ese médico que presume de «saber de aspirinas» y que compara la crisis económica con una «pulmonía» de la que España está saliendo gracias al PP. De su partido, dijo, todos los militantes deben sentirse «orgullosos». Y todos deben también poner su granito de arena para que mejore allí donde lo necesita. «Tenemos contestación en servicios sociales, en sanidad, en educación... El primer esfuerzo tiene que ser ahí». Recetó «zapatos manchados de barro todos los días» a sus compañeros. Y solo abandonó el estrado cuando la presidenta del congreso, Rosa Brea, se puso firme.