La Mimitos vuelve a pasear por Pontevedra

María Hermida
maría hermida PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

Manolo Yáñez rueda un documental a medio camino entre realidad y ficción sobre un gran mito erótico de los años 40

20 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Le llamaban La Mimitos, los que se atrevían a llamarle algo. Era un mito erótico pontevedrés a mediados de los años 40, una mujer de las que giran cabezas a su potente paso. Unos la recuerdan rubia; otros aseguran que su cabello era castaño cual azúcar moreno. Hay quien dice que era alta; a otros la memoria les indica que era bajita y salerosa. Pero todos los que todavía viven para contarlo o los que antes de morir hablaron de ella sin tapujos tienen claro algo: era guapísima, elegante, de armas tomar y levantaba pasiones en la ciudad. Ella, La Mimitos, meretriz del barrio de A Moureira al que tan bien retrató con palabras el recientemente fallecido Sabino Torres, vuelve a pasear por Pontevedra. No lo hace ella, de la que no se sabe si está viva o muerta -se supone que falleció porque ahora mismo tendría unos 110 años-, lo hace metida en su piel la actriz Bea Campos, que se ha puesto a las órdenes de Manolo Yáñez para rodar un documental sobre esta famosa e inolvidable prostituta.

Todo surgió en una conversación con Sabino Torres. El pontevedrés Manolo Yáñez, ahora jubilado y antes cámara televisivo, le escuchaba hablar del barrio de A Moureira que había convertido en protagonista de su libro As tres columnas. Y se quedó impactado con la historia de La Mimitos y su cuadro: «Sabino nos contó que La Mimitos era una prostituta guapísima, que debió llegar a Pontevedra sobre 1940, y que tenía enamorada a media ciudad. El pintor Rafael Alonso le pintó un cuadro con un pecho descubierto. Y ella se espantó. Dijo que la había retratado como la puta que era. Pero la convencieron que de no era así, y acabó poniendo el cuadro en su cuarto. Al parecer le dijeron que, en realidad, la había pintado como a una diosa griega», cuenta Yáñez. La pintura dio de sí. Resulta que este mito erótico pontevedrés tal y como Sabino y otro coetáneo, Tatá Picó, contaron a la cámara de Yáñez antes de morir -los dos fallecieron este año- se marchó de Pontevedra cuando, a mediados de los años 50, se clausuraron los locales de alterne de A Moureira. Bastante tiempo después, Tatá Picó, de viaje en la ciudad belga de Namur, se quedó de piedra al entrar en un local de alterne y toparse de frente con el cuadro de la mismísima Mimitos, a la que él, recordando el pasado, llamaba Pilarita La Mimitos o Pilarín La Mimitos.

La encontró en Bélgica

«Tatá me contó que pidió verla. Y que, en francés, le dijeron que ella era la madame y que no ejercía, que no se acostaba con nadie. Pero él insistió en hablar con ella. Y al parecer ella acabó accediendo. Tendría entonces unos sesenta años y, por lo que le contó, había tenido una vida llena de tristezas. Había pasado por A Coruña después de dejar Pontevedra y luego había acabado en Namur» indica Yáñez. Con el testimonio de Sabino Torres y Tatá Picó, Manolo Yáñez consideró que había material más que de sobra para hacer una película de unos 40 minutos que entremezclase historia real y ficción. Y, hace un año, se puso manos a la obra.

 

Yáñez fue descubriendo que no solo Sabino y Tatá la conocían bien. Encontró más pontevedreses que fueron testigos de cómo La Mimitos hacía girar la cabeza a toda una calle a su paso por el centro histórico. O de las historias que se contaban de ella, de los tres queridos que decían que tenía, uno de ellos bien conocido en la sociedad de la época. Pero pocos se atreven, aún a día de hoy, a hablar abiertamente y ante una cámara de cómo era A Moureira y de los encantos de La Mimitos. Algunos accedieron a explicarlo en la cinta de Yáñez sin que se les vea el rostro. Otros, simplemente, le pidieron que no les recordar tales cosas.

Poco a poco, con toma de planos en Pontevedra e incluso en la ciudad belga de Namur, donde Yáñez comprobó que no queda rastro de aquella zona de alterne en la que Tatá encontró su vieja conocida, el documental A Mimitos empezó a tomar forma. Yáñez reconoce que el destino quiso ser dadivoso con él. Y le permitió grabar a Sabino y a Tatá hablando de esta mujer poco antes de que ambos muriesen. Aunque el trabajo está inacabado, sus ideas sí están totalmente perfiladas: «Se va a mezclar un poco de ficción, se va a contar que alguien va a Bélgica a intentar traer a Pontevedra el cuadro de La Mimitos, algo que en realidad no pasó», explica Yáñez.

Además de Bea Campos, otro de los protagonistas de la cinta es Gerardo Lorenzo, que encarna a su propio tío, Sabino Torres, que frecuentaba A Moureira y era amigo de muchos hijos de las meretrices. Quizás, Yáñez tenga que rodar incluso más documentales. Porque las grabaciones que hizo a Sabino y a Tatá, además de a otros testigos de aquella época, son casi enciclopedias. Le contaron cosas como que por el barrio de A Moureira estuvo tanto un hermano de Franco como el nobel de Padrón. Precisamente, de la lengua afilada de este último parecer ser que salió esta anécdota: «Una de aquellas prostitutas trataba de usted a Camilo José Cela. Y él le dijo: ‘Trátame de tú y si encima me echas un eructo con agrigura mejor’», cuenta e Yáñez. Él espera tener listo el documental de La Mimitos en mayo. De momento hay que conformarse con verla de paseo, para el rodaje, por Pontevedra.