Los de Manu Santos desvalijan al Seguros Soliss fijando en siete la mejor racha de triunfos de la Liga, y aguardando un pinchazo del Sammic para consolidar su liderato
12 mar 2017 . Actualizado a las 00:39 h.Una semana después el Cambados Cidade Europea do Viño 2017 vuelve a dormir líder en espera de lo que haga el Sammic ISB, en la matinal del domingo nada menos que en la cancha de otro coco como el Lucentum. Claro que hoy por hoy el coco mayor del reino viste de amarillo y su grito ruge de más de 600 gargantas atronadoras. Con un hambre voraz que lo devora todo a su paso. En esta ocasión, desvalijando la despensa del Seguros Soliss Alcázar Básket. El penúltimo golpe con efecto de un equipo que juega como un solo hombre. De una orquesta con viento, percusión y cuerda interpretando una afinada armonía que arrebata los sentidos al melómano del baloncesto. Llenando de sentimiento la mera ejecución técnica de cada ataque salido de las entrañas de la defensa, para encadenar una séptima victoria consecutiva y establecer la mejor racha de triunfos en la presente Liga de LEB Plata.
Lo decía al término del partido el entrenador visitante y jugador en los albores del Xuven en la EBA David Varela: «Hoy he visto dos equipos en la pista. Uno con mucha hambre, con mucho deseo de ganar, que ha jugado a un 200 %». Que se llevó el partido con un 94-77 final doblando a su huésped tanto en valoración, 119-60, como en el rebote, 50-26. Un Cambados C.E.V. 2017 que en el minuto 5 obligaba al técnico rival a parar el juego para intentar recomponer líneas con un 15-2 en el marcador, y Juan Rubio (20 puntos, 5 rebotes y 21 de valoración) protagonizando uno de sus dos grandes momentos del partido con 8 puntos, incluidos dos triples -Charles añadía un tercero-.
El tiempo muerto de Varela sirvió al Alcázar para no perderle la cara al choque. Nada que preocupase al Xuven, que siguió a lo suyo. A trabajar cada posesión, cada ataque, cada defensa; cada balón. Haciéndolo de la que parece la única manera que lo sabe hacer. Disfrutando. Cuando Don y Rubio mataban el aro contrario en el tramo final del primer acto, con un nuevamente excelso Erik Quintela repartiendo sendas asistencias, con pase por la espalda al cuatro y lanzando un alley oop para el alero murciano. Pero también en cada balón desgarrado de las manos o las líneas de pase del Alcázar, manofacturado en pérdida rival o contraataque con canasta. Divirtiéndose los cambadeses en el esfuerzo al límite, y divirtiendo a un público que con el Xuven de Manu Santos ha aprendido a saborear y recompensar por igual el resultado que la entrega en cualquier cuadrante de la cancha.
Ni cuando empezó a estrechar el Alcázar los márgenes, de maniobra y en el electrónico, el cuadro arousano renegó de su discurso y su estética. Del 27-18 se pasó al 45-41 al término de la primera parte. Pero con una sensación de tranquilidad, de convicción total en las propias fuerzas y claridad de conceptos. Y diez minutos de reflexión por delante para resolver los problemas que los desajustes defensivos por la contraofensiva de Varela habían generado y dos tiempos muertos de Santos no habían logrado solucionar.
Dicho y hecho. El Xuven prolongó su letal porcentaje de acierto en el tiro de campo para, con triples de Baiget, Rubio (2) y Erik, poner tierra de por medio en dos minutos y medio (61-45). Charles mvp (21 puntos, 11 rebotes y 28 de valoración), que esta semana perdió a un hermano, añádió 7 puntos. Al final del tercer acto, 72-53.
El Alcázar forzó la máquina hasta el 75-63 (minuto 34,07), pero Erik (10 puntos, 9 rebotes, 8 asistencias y 22 de valoración) no apartó a los suyos de la tierra prometida. La que hollaron en los últimos 43 segundos los canteranos Álex Núñez, aún juvenil de primer año, y un Juan Carlos Paz, que llevó al éxtasis a la grada anotando sobre la bocina el 94-77.
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