El conjunto de Luis Carro salió airoso del choque de talento y oficio con el Lugo B marcando dos goles y volviendo a demostrar su capacidad para amarrar el pescado atrapado en la red
17 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Partido de muchos quilates el ofrecido este domingo por el Céltiga y el Lugo B en el césped del Salvador Otero. De ahí que el 2-0 final eleve la cotización de un Céltiga al alza tras encadenar su quinta victoria consecutiva y escalar un puesto más en la clasificación, hasta situarse cuarto y a tiro de tres puntos del segundo puesto.
La extrema juventud de la plantilla del filial lugués, con la mayoría de sus jugadores moviéndose en una franja de 19-21 años, contrasta con la solidez de su fútbol y la facilidad para abrirse camino por el campo balón al pie y tiralíneas en la cabeza, sin restarle un ápice de intensidad a un trabajo defensivo al mismo nivel.
Fue así que, por mucho que lo deseara, el Céltiga no pudo más que entregarse a pelear en una guerra abierta por la posesión del cuero, moviéndose con parecida soltura a la de su rival y tocado por la varita de la suerte en las carreras por el alambre tensado entre portería y portería.
En la contraria, la baraka acompañó a los hombres de Luis Carro en el primer disparo a portería del partido. Un saque de falta escorado hacia la derecha en las inmediaciones del área grande que acabó con el balón encajado en el interior de la portería defendida por Jorge Candal al desviarse el esférico percutido por Julio Rey en el ligero contacto con uno de los bordes exteriores de la barrera del Lugo B.
El Céltiga golpeaba primero en el minuto 18. Y ese 1-0 le dio una dosis de confianza impagable con la que afrontar lo que se le venía por delante antes del descanso. El filial acumuló hasta entonces un buen puñado de acciones merecedoras de mejor suerte; la mayoría, nacidas de dos o tres errores groseros en la salida del balón de los de Luis Carro cuyo desenlace constató que ayer la suerte estaba del lado de los de A Illa. Como en el minuto 20, con Ibe disparando demasiado alto tras robarle la cartera a un defensa.
Un centro por línea de fondo de Santi Figueroa que la zaga visitante evitó que llegase a Adri, libre de marca en el área pequeña, no bastó para ocultar la sensación de que el Lugo podría haber restablecido el empate en el tramo final de la primera mitad. Si el cabezazo de Tomás en una falta lateral hubiese volado un poco más bajo. Si el colegiado hubiese estimado la mano de Pedro Delgado reclamada por Hugo Díaz en su remate a bocajarro en el corazón del área del Céltiga. O si Antón no se luciese frente al potente disparo de Ibe desde el balcón del área camino de la gloria.
Antón volvió a cortarle las alas al Lugo B a la vuelta del paso intermedio por vestuarios desbaratando un buen remate de Aday, junto a Ibe, todo un quebradero de cabeza para la zaga local. Fue solo dos minutos antes de que Sobrido marcase un gol de moviola. Recibiendo en el primer metro del lateral izquierdo del área grande en sentido del ataque del Céltiga, para dejar clavados en un brillante movimiento a dos defensas y abrir el espacio justo por el que colar el balón por el primer palo de un Jorge Candal en inútil estirada.
El Céltiga entró entonces en modo conservación, ese que tan bien maneja este año Luis Carro para asegurar que no se pudran las grandes capturas ganadas antes con sus mejores artes de pesca. Y bastó, más allá del achique de un disparo rival bajo palos y una postrera parada de Antón.
FICHA DEL PARTIDO:
CÉLTIGA (2): Antón, Santi Figueroa, Pedro Delgado, Martín Sánchez, Álex Rodríguez (Dani Prada, min 58), Giráldez, Nico (Marcos Blanco, min 67), Óscar, Julio Rey (Arnosi, min 67), Sobrido (Jordán, min 76) y Adri (Anxo Llanos, min 67).
CD LUGO B (0): Jorge Candal, Noah (Dacal, min 46), Hugo Díaz, Tomás, Izan (Álex Megías, min 76), Fran (Tirado, min 69), Samuel (Camala, min 69), Hugo García, Nico (Mateo Muñoz, min 69), Aday e Ibe.
GOLES: 1-0, min 18: Julio Rey. 2-0, min 52: Sobrido.
ÁRBITRO: Brais García Iglesias. Amonestó a los jugadores locales Álex Rodríguez, Anxo Llanos y Giráldez y al visitante Izan.