Chelsie Bonifer, filóloga india: «Hasta 1978 nuestra religión estaba prohibida y relegada a la clandestinidad»

Serxio González Souto
SERXIO GONZÁLEZ VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MONICA IRAGO

Además de colaborar con la escuela de idiomas de Vilagarcía, Chelsie contribuye a difundir la cultura de su pueblo, los walla-walla que habitan una reserva en Oregón

26 nov 2025 . Actualizado a las 20:03 h.

Tal vez recuerden las viejas películas de Cifesa o Suevia Films que, allá por los años 40 del siglo pasado, retrataban a las mujeres del país mientras sachaban embutidas en traje de fiesta, como si por el mero hecho de ser gallegas estuviesen dispuestas en todo momento a entonar un alalá y lanzarse a bailar un par de puntos. Multipliquen por diez o veinte mil todo aquello y quizás nos acerquemos a lo que la maquinaria de propaganda más poderosa que alumbró el siglo XX, el cine de Hollywood, hizo con la gente de Chelsie Bonifer, la auxiliar de conversación de lengua inglesa que este curso presta sus servicios en la escuela oficial de idiomas de Vilagarcía de Arousa.

Chelsie es ciudadana india. Del pueblo walla-walla. Su tribu convive con los umatilla y los cayuse en una de las siete reservas que existen en el Estado de Oregón. Se trata de un territorio de 172 acres en los que habitan alrededor de 3.500 personas. «Nuestras lenguas proceden de un grupo lingüístico llamado sahaptin y nuestra historia colonial tiene mucho que ver con franceses, ingleses y españoles», explica Chelsie, que de hecho se graduó en Filología Española antes de desembarcar en Cádiz y ahora hacerlo en la capital arousana. Aunque su reserva pertenece a los Estados Unidos, los rasgos culturales del noroeste desconocen la frontera con Canadá. «Existe una cultura mestiza, la metis, que está reconocida oficialmente por el Gobierno canadiense y se relaciona con la historia indígena en toda la zona del norte, en cuyos idiomas el francés está muy presente. Mi tía, por ejemplo, habla michif, un idioma con el que el francés está muy mezclado».

La reserva fue creada vía tratado en 1855 y hoy en día sus habitantes ejercen sus derechos culturales con naturalidad. Pero esta libertad es extraordinariamente reciente: «Antes de 1978, cuando se promulgó la American Indian Religious Freedom Act, nuestras prácticas religiosas y espirituales estaban prohibidas y debían hacerse en la clandestinidad». Todo ello, dentro de un despiadado proceso de aculturación y asimilación que los Estados Unidos y Canadá trataron de ejecutar con los nativos norteamericanos e incluía la extracción de los niños de sus entornos familiares. «A mi propio abuelo se lo llevaron con ocho años y consiguió escapar en un tren». La gente mayor apenas habla de aquella época.

Pese a un pasado colectivo tan extraordinariamente duro, Chelsie no considera que en EE. UU. se practique el racismo con respecto a su pueblo. «Más bien se trata de falta de entendimiento, de comprensión hacia nuestra historia, cultura y derechos». La auxiliar de conversación sonríe al comentar los tópicos que el cine ha extendido por el planeta con respecto a los indios. «Nos pintan en dos dimensiones, como una reliquia del pasado. Como si a ustedes les preguntasen dónde están sus espadas, sus armaduras y sus caballos. Como cualquiera, somos gente diversa, que vive una vida moderna, mantiene sus tradiciones [Chelsie es capaz de remontarse ocho generaciones entre sus antepasados, algo absolutamente inédito aquí] e intenta hacerlo con éxito, felicidad y salud».

La economía, en su reserva, gira en torno a un casino inaugurado a mediados de los años 90, «pero también sobre otros fondos y negocios exitosos». Sus ciudadanos, a diferencia de lo que acontece con la mayoría de los estadounidenses, tienen derecho a una asistencia sanitaria gratuita. Poseen un gobierno propio, elegido democráticamente, y una policía cuyo encaje da lugar, de vez en cuando, a problemas de jurisdicción. De Vilagarcía le gusta compartir «los valores gallegos alrededor de la comida. Es un lugar tranquilo, seguro, cerca del mar y con un tren muy útil». También le agrada la cultura de raíces célticas, la gaita y, atención los grupos de música tradicional, le encantaría «aprender a tocar con las conchas de vieira».

Charla sobre los nativos americanos

Al margen de las clases en la que participa, Chelsie Bonifer aprovecha la ocasión que le brinda la escuela de idiomas de Vilagarcía para difundir su historia y su cultura. Lo hizo el jueves pasado y volverá a hacerlo en una charla abierta que impartirá este miércoles, a partir de las siete de la tarde en el salón de actos del centro. La conferencia, abierta a cualquier persona interesada, alumno o no, discurrirá en lengua inglesa.