San Tomé, el colegio que amanece con la resaca del botellón

Eva fuentes, R.E. CAMBADOS / LA VOZ

CAMBADOS

La dirección del centro solicita una mayor atención por parte del Concello, y reclama que sus servicios de limpieza se hagan cargo de este espacio público

25 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Fuera de los meses lectivos, los vándalos aprovechan la soledad de los centros educativos para colarse en los recintos, hacer gamberradas e, incluso, celebrar botellones. Este es el caso del colegio de San Tomé, en Cambados, el cual amanece todos los días con numerosos destrozos en el mobiliario y repleto de basura.

«Aquí temos un problema e é que entran pandillas a facer botellón sempre», explica Manuel Felpeto, director del colegio público en cuestión. Esta práctica hace que el recinto se encuentre en deterioro, ya que no hay rincón del patio en el que no asome la basura o en el que no haya desperdicios en el mobiliario. Persianas dañadas, puertas de cristal rotas, muros y mesas pintadas, carteles y columpios destrozados, son algunas de las heridas que se pueden ver a simple vista. «O que máis rabia me dá é que deixamos a porta aberta para que a xente desfrute deste espazo e nos atopemos con isto», explica el director, el mismo que habló con una de las pandillas ya habituales que celebran en el lugar sus citas con el alcohol y se ocupó de que se colocasen papeleras y contenedores al lado de las mesas para que depositen la basura en ellos. «Pero nin con esas», añade.

Ayer se incorporó de las vacaciones la responsable de limpieza del centro, viéndose obligada a realizar un trabajo que no le corresponde al tratarse de un parque público. «O que non me parece normal é que se no verán o parque se utiliza, da mesma maneira que se limpa o parque de Torrado, que non pasen por aquí. É algo totalmente alleo ao colexio e trátase dunha sobrecarga de traballo para as limpadoras do centro», denuncia Felpeto.

Las quejas de los vecinos también son habituales, ya que en muchas ocasiones han trasladado sus quejas a la policía a raíz del alboroto que se forma por las noches. La policía ronda de vez en cuado la zona para controlar el ambiente, aunque durante la madrugada escasea su vigilancia y el patio del colegio se convierte en el escenario perfecto para el vandalismo. Pero lo cierto es que no solo lo hacen bajo la oscuridad de la noche, ya que a plena luz del sol también tienen lugar casos preocupantes. «A última foi o domingo, cando vin a un rapaz xogando no parque de abaixo co balón e lle preguntei por que non subía para as pistas de arriba e así evitar que poida danar as persianas do colexio, cando me di que había un grupo de adultos que o botaron fóra de alí porque estaban facendo apostas. Subín e efectivamente. Isto xa é un problema que lle pertence á policía», explican desde la dirección.

El San Tomé ya se está poniendo a punto para el nuevo curso escolar, tratando de poner solución a este problema y salvaguardar la seguridad de los niños, los cuales ya están preparando para septiembre.