El Concello sopesa devolver el obelisco a su lugar en la plaza de la Constitución

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MONICA FERREIROS

El departamento de Urbanismo estudia frenar su traslado a la plaza de Galicia, un empeño de última hora de Tomás Fole

25 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Diez días antes de abandonar la alcaldía, tras su derrota en las urnas, Tomás Fole ordenó la colocación del mal llamado obelisco en la plaza de Galicia. Aunque anunciado tiempo atrás, el traslado de la pieza, convertida en una suerte de símbolo de la memoria vilagarciana, no había pasado hasta entonces de una fase inicial: el desmontaje de la columna de granito y su envío a la Escola de Canteiros de Pontevedra para su adecentamiento. El pasado día 3 todo se aceleró para que el regidor popular pudiese ver concluido este peculiar empeño antes de ceder el poder municipal al socialista Alberto Varela. Todas aquellas prisas no fueron, sin embargo, suficientes, puesto que Fole volvió al banquillo de la oposición si ver materializada su idea. Es muy probable que ni siquiera llegue a apreciarla en su nuevo rol, puesto que el nuevo gobierno local estudia frenar el proceso para devolver el elemento al lugar en el que más tiempo ha descansado: la plaza de la Constitución.

Fuentes municipales confirmaron ayer que el departamento de Urbanismo, dirigido desde la semana pasada por la concejala socialista Paola María, sopesa la posibilidad de recolocar el obelisco en el enclave de la Constitución. Entre otras cuestiones, los nuevos responsables municipales tratan de precisar cuánto dinero le ha costado a las arcas públicas un proyecto que, como mínimo, generó un intenso debate en la capital arousana.

«Lo dejaríamos todo iniciado»

Alegando que se trataba de una petición vecinal, aunque nunca precisó de quién partía ni cuánta gente la avalaba, Fole no solo dio instrucciones para instalar a contrarreloj la columna en la plaza de Galicia. Aseguró, además, en una de sus últimas intervenciones como alcalde, que lamentaba no tener tiempo «para dejar todo iniciado», en referencia a los gastos que su equipo incluyó en el plan de inversiones municipales. «Es nuestro presupuesto», llegó a proclamar el portavoz del Partido Popular, una frase que le costó más de una crítica por patrimonializar las cuentas del Concello de Vilagarcía.

Independientemente de lo que haya costado el desmontaje y rehabilitación de la columna, el anterior gobierno aprobó también destinar cuatro mil euros a la adquisición de un reloj de cuatro esferas con que coronar el monolito. El agujero, abierto en la plaza de Galicia, probablemente no vaya a servir ya para nada. Pero, eso sí, dispone de conexión eléctrica, que los operarios municipales instalaron hace tres semanas.