Los concellos con esta instalación han multiplicado la oferta a sus vecinos, y dotado a sus asociaciones de un espacio de desarrollo
02 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El Concello de O Grove ha iniciado una nueva ofensiva en pos de una de sus históricas reivindicaciones. Un auditorio que dé cobertura a la actividad del amplio surtido de asociaciones culturales de la localidad, y facilite la llegada de propuestas culturales y de ocio diversas y de calidad; hoy algo impensable en la programación del Concello por falta de un contenedor adecuado a sus exigencias materiales.
La cobertura de ambas patas ha probado en los siete ayuntamientos de O Salnés y Baixo Ulla que disponen de un auditorio que su construcción, apertura y el engrasado anual de su actividad hacen de este tipo de dotaciones la inversión pública más rentable.
Consultados los ediles de Cultura y departamentos de prensa de los diferentes concellos, todos destacan ese doble papel dinamizador que les aporta el disponer de auditorio. «Antes usábase o salón de plenos do consistorio, e case non había variedade na nosa programación. Agora», explica Luis Arosa, concejal de Relacións Institucionais da Illa, «temos oferta todas as fins de semana. Desde teatro, música, espectáculos infantís, ata cine un día ao mes. Para nós dispor do auditorio -inaugurado en agosto del 2008, con 280 butacas- era imprescindible».
En el mismo sentido, Ofelia Barral, edila de Cultura de Meis, destaca que el auditorio de 225 butacas abierto en el 2005 en la casa de la cultura se ha probado «moi necesario. De feito, quédanos pequeno, porque todas as asociacións culturais do municipio queren un sitio. Aquí ensaian a banda municipal, a coral e a escola de danza, e ás veces é o Concello quen lles ten que pedir un oco para poder facer algunha actividade propia».
En todas partes coindiden en fijar en el 50 % el mínimo de asistencia a las propuestas ofertadas y, salvo excepciones, del 100 % cuando se trata de actuaciones con sello local. También en la existencia de una programación desgranada prácticamente sin interrupción las 52 semanas del año. Con los auditorios volcados en la cultura, pero también en un servicio social.
Así, las 280 butacas de A Xuventude de Cambados y las 315 de A Senra de Ribadumia sirven con frecuencia de foro para las asambleas de las cooperativas vitivinícolas de ambos municipios, mientras las 754 del auditorio de Vilagarcía se visten con frecuencia de escenario de galas benéficas.
Además, los auditorios arousanos forman parte o disponen de espacios para funciones adyacentes. Algunos, llevando el concepto de contenedor cultural a su máxima expresión. En Vilagarcía, sumando conservatorio, salas de exposición, seminarios y conferencias, o locales de ensayo para grupos locales. El edificio multiusos de Catoira, aunando funciones culturales, sociales -centro de mayores- y administrativas -biblioteca y futuro consistorio-. Y como summum de aprovechamiento del dinero público, el multiusos de Valga, que añade a un auditorio de 520 butacas, un centro de día, escuelas de música, baile y teatro, aulas de nuevas tecnologías y educación de adultos, un campus sénior para la tercera edad y una zona para exposiciones llena hasta el 2019.