Vilagarcía prepara la restauración de las once obras de arte de A Baldosa

VILAGARCÍA DE AROUSA

La intervención busca restañar los daños acumulados en 25 años y dotar a las piezas de un marco que resalte su integración urbana
09 ago 2024 . Actualizado a las 20:00 h.Aunque tiene a olvidarse, sepultado por el descuido, las sillas de las terrazas y un cierto desdén generalizado, Vilagarcía dio un paso pionero hace 25 años en materia artística. Cuando se inauguró la primera fase de la remodelación de la calle de A Baldosa, no había en Galicia muchos concellos que hubiesen apostado por la integración de obras plásticas en su entramado urbano. Cinco creadores, a los que un año después se unieron otros seis, protagonizaron un episodio que ahora, un cuarto de siglo más tarde, merece ser rescatado de la desidia y los estragos del tiempo.
Las concejalas de Urbanismo y Cultura, Paola María y Sonia Outón, convocaron esta semana a los once artistas que intervinieron en las dos fases de aquella actuación en el entorno de A Baldosa. Uxío López, Xaquín Chaves, César Lombera, Xurxo Alonso y Manolo Chazo trabajaron en A Baldosa. Ciro Sánchez, Xan Paz, Guillermo Charlín, Eusebio Rivero, Víctor Rúa y Guillermo Pedrosa lo hicieron en Valentín Viqueira y un tramo de Juan García. La mayoría de ellos acudieron al encuentro y aceptaron la idea de elaborar una memoria sobre la manera en la que sus obras deben ser restauradas. A lo largo de la reunión surgieron ya un par de apuntes interesantes, como la necesidad de buscar una fórmula que sirva para subrayar la presencia de las piezas y, de alguna manera, dotarlas de un sentido de conjunto. Su disposición dibuja una especie de T, que podría ser trazada explícitamente, además de dotada de algún elemento de apoyo que explique mínimamente lo que allí se expone. Se trata, en cualquier caso, de pinceladas iniciales que deben ser concretadas en una segunda cita, que tendrá lugar en abril.
El inicio de una ruta del arte
La responsable municipal de Urbanismo., Paola María, apunta que la intención del gobierno socialista es trabajar en la puesta en valor de la riqueza artística y patrimonial de la capital arousana. La restauración de las obras de A Baldosa serviría como un paso inicial en este sentido. Tampoco se olvida María Mochales del proyecto de recuperación de la calle Romero Ortiz, paralela a Rey Daviña y sumida en una prolongada decadencia. La intervención artística que Ravella planteaba en uno de sus tramos más degradados se ha topado con la negativa de uno de los propietarios de los inmuebles afectados a ceder su fachada. «Aun así, queremos retomar la idea en cuanto sea posible», afirma la concejala.
Mosaicos para recordar las antiguas baldosas
La intervención artística fue impulsada en tiempos del concejal socialista Carlos Berride al frente de Urbanismo, en el contexto de la remodelación de la emblemática calle de A Baldosa. El trabajo de la mayoría de los cinco artistas que actuaron de forma altruista en la primera fase y apostaron por la fórmula del mosaico es, de hecho, el único recuerdo de las baldosas que dan nombre a este espacio.
Uxío López fue la excepción, con una pieza en módulos de fundición de hierro y acero cortén. Chaves diseñó un mosaico dispuesto en circunferencia, con una referencia central y un juego geométrico que invita al pliegue de formas. Lombera trazó un diseño geométrico inspirado en la rosa de los vientos. Manolo Chazo situó en el centro de su obra dos rombos de porcelanato negro, Alonso apostó también por este material, con un trabajo guiado por la abstracción.
La renovada calle de los vinos se inauguró el 22 de mayo de 1993, coincidiendo con la festividad de Santa Rita. El siguiente paso llegó más de un año después, el 4 de julio de 1994, Un jurado escogió a otros seis artistas para vestir Valentín Viqueira y un tramo de Juan García. Ciro Sánchez eligió enmarcar con hierro, acero cortén y baldosa el local, ya desaparecido, de América Foto. El poema visual de Guillermo Charlín recreó la frase «es igual no más que diferente» en los mismos desagües laterales de la calle. Probablemente la más conocida de esta segunda serie de obras sea el peletre que ideó Xan Paz. Eusebio Rivero subrayó la importancia de la conserva y el comercio para la economía local, con dos urnas que no resistieron el paso del tiempo. Víctor Rúa quiso evocar el puerto, prácticamente ya en la confluencia con A Alameda. Y en el extremo opuesto, Pedrosa fusionó mar y tierra en su mosaico.
Lo cierto es que, exceptuando las urnas de Rivero y una parte del trabajo de Ciro, que se han esfumado, las once obras continúan en su lugar, 25 años después. Algo no exento de mérito, a la vista de que furgones y camionetas circulan sobre muchas de ellas si reparo alguno.