La jornada de cierre fue secundada por el 99% de los establecimientos de la comarca

ANA FERNÁNDEZ RIBEIRA

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

EL COMERCIO SE REBELA Ribeira y Noia fueron escenario de concentraciones para exigir al Gobierno central la derogación del decreto-ley sobre libertad de horarios El 99% de los pequeños y medianos comercios de Barbanza, Muros, Noia y Sar dejó ayer sus rejas echadas durante la mañana. El sector expresó así su enérgica oposición al decreto-ley sobre libertad de horarios, con una medida de presión que busca inducir al Gobierno central a dejarlo sin efecto. Tal y como expresó el presidente de la Federación de Empresarios do Barbanza (FEB), Manuel Tomé Arca, fue el «primer aviso» contundente al ejecutivo para que derogue una normativa que, a juicio de los afectados, derivará en el cierre de muchas tiendas. Ribeira y Noia fueron además escenario de sendas concentraciones.

10 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Ribeira, con un 99% del pequeño y mediano comercio cerrado, abanderó la movilización social en la calle. Convocados por la patronal local, empresarios, representantes sindicales, políticos y de otros sectores, como el de amas de casa y el del mar, se dieron cita a mediodía en la praza do Concello para después recorrer en manifestación varias calles de la ciudad. Incluso hubo abucheos a su paso por supermercados que estaban abiertos. El presidente de la patronal, Juan Antonio Silva, puso el dedo en la llaga: «¿Quen falta aquí para darnos o seu apoio? O Goberno central, porque o local sí está». Para él, la ley es un «marrón que nos fan comer por imperativo, porque ninguén o pediu. Non hai peor cousa que gobernar a golpe de decreto-lei», sentenció. En Noia también hubo una concentración frente a la casa consistorial, en la que participaron unas cincuenta personas, y la adhesión al paro alcanzó el 95%. En Boiro cerró la práctica totalidad del comercio, un 99%, cifra que, según el directivo de la Asociación Boirense de Empresarios Gerardo Triñanes, «demostra quen ten a razón». El 99% de las tiendas de Rianxo asociadas a la patronal tampoco abrió. El presidente, Felipe Ordóñez, está satisfecho para empezar, aunque cree que se «debería facer máis forza». En Muros, Padrón, Pobra, Porto do Son y Outes cerraron todos, mientras Carnota fue el contrapunto: cerró un 15%. Manuel Tomé considera que el sector está en condiciones de «plantar cara» al «poco afortunado» decreto, a la vez que agradece el apoyo de los establecimientos de las grandes superficies que cerraron. Sin embargo, mostró la repulsa de la FEB «a aquellos otros que se han aprovechado del árbol caído durante unas horas».