Novillos con la bendición de Santa Rita

La Voz

BARBANZA

Unos 130 funcionarios de las comarcas de Barbanza y Noia honraron a su patrona con una comida de confraternidad Unos 130 funcionarios de los ayuntamientos de Noia, Lousame, Outes, O Son, Rianxo, Boiro, Pobra y Ribeira honraron ayer a su patrona, Santa Rita, como mandan los cánones, o sea, disfrutando de una jornada de confraternidad en la que la gastronomía y la conversación sustituyeron a la rutinaria burocracia. Ejercieron de anfitriones los trabajadores noieses, que invitaron a sus compañeros a escuchar una misa y a sumergirse en el pasado de la villa con una visita al museo de las laudas gremiales. Los momentos más divertidos llegaron con la comida.

22 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Unos 130 funcionarios de los ocho ayuntamientos que conforman las comarcas de Barbanza y Noia hicieron ayer novillos pero, eso sí, con la bendición de su patrona, Santa Rita de Casia. Todos ellos se reunieron en Noia para disfrutar de una jornada de confraternidad que se ha convertido con el paso de los años en una tradición. Más de un trabajador municipal se llevó un pequeño chasco, aunque sin mayor importancia, al comprobar que su jefe también estaba invitado a los actos, ya que los alcaldes de Ribeira, Boiro, Pobra, Noia, O Son y Outes acudieron a la cita. Además, concejalas de Lousame y Rianxo quisieron acompañar a los funcionarios en un día tan especial. La celebración comenzó en la casa consistorial con una recepción, a las once de la mañana. Del concello, la comitiva se trasladó a la iglesia de San Francisco para escuchar una misa, en la que al policía noiés José Gey le tocó dar lectura a un extracto bíblico. Este mismo agente se encargó después, junto al animador sociocultural noiés Ramón Vidal, de repartir entre los presentes una estampita de Santa Rita, regalo del padre Pombo, quien les recomendó que la lleven siempre encima para espantar cualquier posible desgracia. Los currantes tuvieron también el momento cultural, con la visita que realizaron al museo de las laudas gremiales, con explicaciones detalladas de la historiadora Concha Allut. Justo en el momento de abandonar el museo de Santa María A Nova, la lluvia hizo acto de presencia, para fatalidad y disgusto de las mujeres asistentes que se habían decantado por un fresco modelito primaveral. Ya en el restaurante Trapeiro, donde se desarrolló la comida, se despacharon a gusto decenas de fuentes de cigalas, langostinos, merluza a la gallega y ternera asada. Como recuerdo, los anfitriones regalaron a cada uno de los comensales una lámina del artista noiés Alfonso Costa y mecheros con el lema En calquera lingua, sempre Noia .