Tres docentes y una alumna del Virxe do Mar, dirigidos por Alfonso Costa, pintaron un mural Adiós a la frialdad y austeridad de las paredes del recibidor del Instituto Virxe do Mar de Noia. El centro quiso dar un cambio radical de imagen a este rincón del edificio y cubrirlo de un halo especial. Para ello, nada mejor que recurrir a su propia «cantera» para obrar el milagro. Y así fue. Los profesores Concha Sabucedo, Manuel Garrido y Antonio Sánchez y la alumna Jessica González, todos ellos ayudados y dirigidos por el artista local Alfonso Costa, pintaron dos impresionantes murales llenos de colorido.
27 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Cruzar el umbral de la puerta principal del Instituto Virxe do Mar ya no volverá a ser lo mismo. La impresión que produce ese sencillo movimiento ha dado un giro copernicano gracias a la envolvente y cálida capa del arte. Antes, las paredes permanecían en silencio. La uniformidad de su pálido cutis de brocha gorda impedía la transmisión de cualquier tipo de sensación humana. Sin embargo, a mediados de abril comenzó a gestarse un proyecto que llegó a buen puerto y al que le faltan escasos días para estar totalmente listo. Los artífices de tan original experimento artístico tienen nombre y apellidos. Ellos son, por la parte que le toca a los profesores, Concha Sabucedo, Antonio Sánchez y Manuel Garrido y, por los alumnos, Jessica González. El reconocido artista Alfonso Costa se prestó a colaborar y dirigir los trabajos que, después de dos meses y medio, han desembocado en dos murales en los que se condensan las esencias del planeta. Uno, en tonos azules, más fríos, representa el mar y el aire. En el otro, situado justo en la pared de enfrente, se emplearon colores más cálidos para describir la tierra, las raíces, las estructuras urbanas y la presencia del hombre.