Esos frágiles dibujos en la roca

Abdón Dorca RIBEIRA

BARBANZA

SIMÓN BALVÍS

El fuego y la acción deliberada del ser humano son los mayores enemigos del caudaloso patrimonio arqueológico heredado por el municipio de Castelao

04 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Ya son 59 el número de estaciones rupestres catalogadas en el municipio de Rianxo, entre las que las de Os Mouchos, Devesa de Rianxiño y, sobre todo, A Foxa Vella, son las más destacadas. Y a buen seguro que el número aumentará: las piedras que salpican cada recoveco de la orografía municipal pueden guardar una muestra de los impulsos artísticos de los antiguos pobladores de Barbanza. Ahora bien, las causas naturales y, sobre todo, la mano del hombre pueden mermar la riqueza arqueológica de la zona. El poder devastador del fuego incide con virulencia entre las primeras causas apuntadas. Más que la erosión o los temblores de tierra, los incendios han hecho desaparecer algunas muestras del arte rupestre rianxeiro, como es el caso de los petroglifos de As Cunchas y los de Sobrelodeiro. La verdadera lacra es, sin embargo, la acción del hombre. No es extraño que un vecino se encuentre mientras trabaja en sus tierras con una muestra del rico patrimonio arqueológico barbanzano. Pero tampoco es excepcional que el descubridor prefiera destruir la obra antes que sufrir las restricciones impuestas por las normas que velan por la conservación de estos bienes de interés. Según la arqueóloga del Concello de Rianxo, Ángeles Vázquez, ésta ha sido la más probable causa de desaparición de las lajas ubicadas en Outeiro Gordo. Normativa ¿Y qué dicen esas normas? Básicamente, que está prohibido llevar a cabo obras o prospecciones de tierra en un área de 200 metros a la redonda. La normativa aplicable, de carácter autonómico, se complementará en el futuro con el plan general de ordenación urbana del Ayuntamiento rianxeiro, que reforzará la protección de los bienes de interés cultural. Para integrar los intereses vecinales con los de los organismos públicos y académicos, algunos estudiosos señalan la necesidad de convertir las muestras de arte rupestre en focos de atracción turística. El Castro de Santa Tegra, en el municipio pontevedrés de A Guarda, y el de Baroña, en Porto do Son, muestran el camino que hay que seguir. los cinco últimos han sido dos en Rianxiño, uno en Quintáns y el último -en el verano del año pasado- en Abuín. No se descarta la aparición de más muestras de arte rupestre. Algunos estudiosos apuntan a la necesidad de En el futuro su régimen jurídico estará regulado por un plan general de ordenación urbana del Concello. Dado que el mismo todavía no ha sido aprobado, se aplican unas normas autonómicas subsidiarias que datan de 1991. Los petroglifos más significativos se encuentran en el Agro da Foxa Vella, situado en el monte da Pena, en la parroquia de Leiro