Cada vez es menor el número de voluntarios que trabajan en las playas petroleadas de Ribeira y Porto do Son
06 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ni que decir tiene que, casi tres meses después de la tragedia, el fuel sigue arribando a las costas de Barbanza. Día sí y día también, las playas de Ribeira y Porto do Son se ven salpicadas por más y más pedazos de chapapote, ya tenga éste el tamaño de un botón-que el mar arranca de las rocas- ya venga en formato galleta -negra y olorosa, enviada directamente desde el buque hundido-. Hasta ahora no han faltado voluntarios para erradicar el piche de las playas. La marea blanca desembarcó en esta zona pocos días después que la negra. Muchas son las toneladas de crudo rebozado en arena que se han recogido desde entonces. Tantas que lo que ahora llega -y lo que está aún por llegar-, es una menudencia, en comparación. Pero a medida que decrece el impacto del fuel, lo hace también la marea de voluntarios. Es posible que, a corto plazo, no haya suficientes manos para hacer frente a los nuevos vertidos. De hecho, fuentes de Tragsa señalaron que a principios de esta semana se echaron en falta más cooperantes. Cooperante solitaria «En los fines de semana no hay problema -señala la fuente-, pero el resto de los días sólo nos salva el Ejército y algún que otro grupo organizado». Ayer sin ir más lejos, había 85 miembros del Ejército, que operaban en la playa de Espiñeirido; y 132 voluntarios de la comunidad de Madrid, que se repartieron entre el arenal de Basoñas y el parque natural de Corrubedo. Descontando a ambos grupos, la mano de obra solidaria que se afanó ayer en la arena de Barbanza estuvo constituida por la cifra desorbitada de una persona. Ésta se esforzó en Caveiro, donde eran patentes las huellas frescas del crudo. Estuvo ayudada por dos miembros de Protección Civil de O Son y un empleado de Tragsa.No obstante, desde la comisión de seguimiento se quita hierro al asunto. En opinión de un miembro, basta la labor de los vecinos -en especial de los marineros- para solventar el problema. «Eso sí, si pasado mañana llegan toneladas de fuel, sería otra cosa», apunta.