Numerosas personas desafiaron a la lluvia, que deslució las carreras de caballos y burros Un miembro de la organización resultó herido al recibir un fuerte pisotón
16 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ese al mal tiempo registrado el domingo, los barbanzanos no quisieron perderse la única rapa celebrada este año en la comarca. Numerosas personas desafiaron a la lluvia y subieron al monte Iroite para ver cómo una veintena de jinetes lograban conducir unas cien reses al Curro de Campedulla, para proceder después a su marcaje. La fiesta ya comenzó el sábado con una monta salvaje, que no estuvo exenta de incidencias. Según informó el secretario del colectivo organizador, Ricardo Moledo, dos personas sufrieron heridas de carácter leve en sendas caídas. Pese a ello, el programa de actividades discurrió tal y como estaba previsto, y muchas personas optaron por acampar en la zona y reservar así un lugar privilegiado para el domingo. Ésa fue sin duda la jornada principal del curro, y comenzó con el traslado de las reses salvajes desde distintos rincones de la sierra de Barbanza hasta el recinto habilitado en Campedulla. Concluida esta misión, y con el fin de reponer fuerzas para afrontar la tarde, participantes y público disfrutaron de una comida campestre. Ricardo Moledo señaló que se agotaron las cien raciones de carne ao caldeiro puestas a disposición de los asistentes. El espectáculo llegó después de la comida, cuando los miembros de la Asociación Cabalar Curro de Campedulla se adentraron en el recinto para proceder a la rapa y marcaje de las cien reses capturadas. Durante este proceso se produjo otra incidencia, puesto que uno de los animales salvajes propinó un pisotón a un miembro de la organización, causándole la fractura de un dedo. Además de los miembros de la entidad promotora del curro, varias personas se llenaron de valor y se atrevieron a saltar al interior del recinto para probar suerte, consiguiendo dominar a las reses sin contratiempos. Pese a que las condiciones meterológicas fueron empeorando a medida que avanzó la jornada, muchas personas se cobijaron en las carpas instaladas en la zona o bajo sus paraguas, y se negaron así a perderse las carreras previstas para la tarde. Eso sí, Ricardo Moledo reconoció que el mal tiempo deslució la competición: «Aínda que moito público aguantou na zona, os mellores participantes marcharon, quedando só xinetes de Lousame e da comarca, polo que a competición non foi tan emocionante como en anos anteriores». La jornada concluyó con una carrera de burros y con el consiguiente reparto de los trofeos y premios a los ganadores. Aunque el mal tiempo aguó la fiesta, la entidad Curro de Campedulla consiguió un año más que los amantes del mundo caballar tuvieran la posibilidad de disfrutar de un encierro y una rapa en condiciones.