LA LLAVE
24 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CON ESTO de la gripe aviar tengo esa extraña sensación tan propia de los humanos de repetir un momento ya vivido. Y lo malo de esta situación es que incluso me permite presagiar el desenlace. No quiero ser alarmista, pero recuerdo cuando mirábamos con cierta prepotencia a los británicos que se afanaban por sacrificar reses para combatir el síndrome de las vacas locas. Con el tiempo tuvimos que envainarla y resignarnos ante una globalización que, como se ve, no solamente era económica, sino también social, terrorista y hasta de enfermedades. Y aquí me paro para recordar lo vulnerables que somos: mandamos sondas a Marte, y una gaviota nos puede dar un pasaje de primera al cementerio; andamos con la telefonía de ya no sé qué generación, y los desastres climáticos siguen cogiéndonos fuera de juego; nos metemos en líos en los que nadie nos manda, y llegamos tarde a nuestra protección.