TRIBUNA ABIERTA | O |
18 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.CUANDO NO existe previsión ni planeamiento en cualquier actuación, pero sobre todo en las obras públicas, por su gran magnitud e interés general, se corre el riesgo de anquilosar el progreso de los pueblos. Para muestra, las graves carencias que padece nuestra ciudad, por una endémica falta de planificación y estructuración viaria, de edificabilidad y de servicios. Por primera vez, Portos de Galicia se preocupó de realizar un plan director del puerto de Ribeira, después de analizar pormenorizadamente las necesidades presentes y futuras. Además de las consultas realizadas al sector, se encargaron estudios a una de las empresas de mayor prestigio nacional para que, de forma totalmente objetiva e imparcial, diseñase la operatividad de nuestro puerto, sin sometimiento a presiones localistas, que suelen actuar con marcados intereses particulares. Todos sabemos a quienes nos estamos refiriendo. El criterio de actuación de Portos en Ribeira no es el de invertir por complacencia política ni de amiguismo, ni obrar sin sensibilidad con los intereses marisqueros. Para eso ya hubo otros que estaban de acuerdo para ocupar el banco marisquero desde O Touro hasta Lajareu y que ahora se dedican a alterar los ánimos de algunos profesionales, con fines vergonzosamente partidistas. Para que los 35 millones de euros que se van a destinar a la transformación de nuestro puerto se utilicen con criterios de progreso y racionalidad, y para que actúen como imprescindible palanca de desarrollo de Ribeira y de la comarca que por méritos propios preside, no podemos hacer caso de la manipulación de ciertos actores de la pesca industrial de Ribeira -por suerte, hay fuertes divergencias dentro de ese sector- incapaces de ver más allá de sus propios intereses, ni de las opiniones teledirigidas y demagógicas de algunos dirigentes sociales ni, naturalmente, de la manipulación política del PP. Estos últimos prefieren perder una indispensable inversión, antes de ver que comienza a ser realidad lo que ellos no consiguieron en los últimos veinte años, por falta de planificación y valentía.