El municipio de Boiro se convirtió un año más en el último de la comarca en decir adiós a las fiestas de carnaval. El domingo, cuando el sol ya se había ocultado, un grupo de usuarios del centro social de la villa, ataviados para la ocasión, acompañaron a la Sardina en su desfile por el casco urbano. La comitiva recorrió las calles principal y Robustiano Pérez del Río, así como la avenida de la Constitución para regresar al punto de partida, donde se procedió a la quema. Como en ediciones anteriores, el responsable de la cafetería del centro social, José Francisco García González , fue el encargado de organizar los actos fúnebres e incluso de confeccionar la plateada figura, de cuatro metros de longitud, para lo que utilizó un armazón de alambre que luego recubrió y pintó. El boirense lleva ya siete años asumiendo casi en solitario esta responsabilidad. Para ello, cuenta con la colaboración de la Concellería de Cultura, que coordina el edil Gerardo Piñeiro , que contrató a la charanga Os Trompos das Nicras para amenizar la jornada. La fiesta concluyó, como casi siempre en estos casos, con una degustación de rosca y vino. Regreso de la gripe aviar. Afectados por la gripe aviar se mostraron un grupo de vecinos de Abanqueiro, que decidieron acompañar al Óso en su último recorrido por las calles de la parroquia disfrazados de gallinas y polluelos. El colectivo, que destacaba de forma especial entre el medio millar de personas que participaron en la despedida de las fiestas de carnaval de la parroquia boirense, estaba integrado por Daniel y Sabrina Sánchez ; Sonia Alonso ; Cristina , Marta , Samuel , Iván y Rubén Muñiz ; Diana Figueira ; Marta , Laura y Marcos Saborido ; Sheila Miron ; y Sheila y David Pouso .
También la localidad de Bealo eligió el domingo para dar el último adiós al carnaval. En este caso, la asociación de vecinos Cruceiro do Monxo, presidida por Ramón Puente , fue la encargada de organizar las actividades. El plato fuerte de la jornada fue un concurso de disfraces, al que se sumaron más de treinta niños de edades comprendidas entre los cero y los 15 años. Aunque los miembros del jurado lo tuvieron muy difícil a la hora de tomar una decisión, finalmente se vieron obligados a hacer público un veredicto. Así, tras un tiempo deliberando, decidieron entregar el primer premio del certamen, valorado en cien euros, a la pareja formada por Alba y Miriam Riveiro Roo , que se presentaron con un disfraz que emulaba un jardín botánico. El segundo puesto fue a parar a manos de los pequeños Laureano y Elena Figueira , que lucieron trajes de flamencos.