La artista pobrense recorre las villas de la comarca animando las noches veraniegas con su grupo Azúcar
27 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A sus 29 años, Raquel Abelleira, de A Pobra, puede decir que ha cumplido uno de sus sueños: poder disfrutar haciendo lo que realmente le gusta, es decir, cantar.
-¿Cómo empezó en el mundo de la música?
-Desde pequeña estuve vinculada a diferentes grupos, en los que tocaba la pandereta y cantaba.
-¿Continúa en algún grupo tradicional?
-Ya no. Ahora canto en Azúcar, un conjunto del que formamos parte Sara, otra cantante, su padre, que se encarga del órgano, y yo.
-¿Cómo llegó a formar parte de Azúcar?
-De casualidad. Leí un anuncio en el que se buscaba cantante para grupo musical, me animé y me cogieron. Eso sí, después de haber pasado algunas pruebas, aquello parecía un concurso de la televisión.
-Cumplió uno de sus sueños, ¿no?
-Empecé hace cuatro años y desde entonces no puedo dejar de cantar, es como una droga. Aunque de eso no tiene la culpa el grupo, creo que ya estaba predestinada a ello.
-Además de espectáculos en terrazas, ¿hacen otro tipo de funciones?
-También tocamos en banquetes de boda o comuniones. Recuerdo que la primera vez que canté con Azúcar fue en un asilo de ancianos, y es una experiencia que siempre guardaré en la memoria.
-Para contratarlos, ¿qué proceso hay que seguir?
-Cuando tocamos en terrazas se ponen en contacto con nosotros los bares de la zona o los ayuntamientos, en el caso de las bodas nos llaman por teléfono.
-¿Visita muchos lugares con el grupo?
-A Pobra, Muros, Santiago. Vamos a cualquier sitio a animar a la gente de las terrazas. Hay que moverse para sobrevivir, porque nosotros no tenemos un lugar fijo en el que tocar.
-¿Hoy en día, se puede vivir de la música?
-No. Siempre necesitas un extra para tirar para adelante. En mi caso soy auxiliar de enfermería.
-Combinar las dos cosas debe ser complicado, ¿no?
-Mucho, sobre todo cuando tengo que hacer guardias pocas horas más tarde de haber acabado de cantar en algún espectáculo.
-¿Siente que su gente la apoya?
-A veces mi familia y mis amigos me reprochan que paso poco tiempo con ellos, pero son baches que acaban pasando.
-¿Se ha planteado renunciar a la música por esa razón?
-No podría, siempre hay que buscar la manera de compaginarlo. Solo lo dejaré si mi hijo me lo pide o cuando no me dé más la garganta.
-¿Cuál es su sueño a largo plazo?
-Cantar con Leilía o con otro grupo de pandereteiras. Dedicarme a lo que es el mundo de la pandereta, ese es mi verdadero sueño.