Las alegrías de los más pequeños

Laura López laura.lopez@lavoz.es

BARBANZA

17 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

No hay nada más reconfortante que la sonrisa de un niño. Y si, en vez de uno, son cientos, pues mucho mejor. Eso es lo que han logrado en el colegio Jaime Balmes de Noia con las últimas excursiones que organizaron para los alumnos. A los más pequeños, de entre 3 y 5 años, les tocó Santiago. Los chiquillos cruzaron la Puerta Santa, visitaron la catedral y disfrutaron de tiempo libre para jugar en el parque de la Alameda. Estuvieron acompañados de los profesores Ana Freire, Rosa Hermo, Ana Carou, María José Estévez, Rosario Freire y Patricia Rey.

Los alumnos del primer ciclo de primaria (de 6 a 8 años) del mismo colegio noiés, también estuvieron de viaje. En su caso, tocó desplazarse al centro de hípica Estivada Ecuestre de Outes, acompañados por los profesores Pili Lage, Herminia Molinos, Javier Barreiro y Rosa García. Los pequeños conocieron las instalaciones, las partes de un caballo y las normas de comportamiento que hay que cumplir ante un equino. Fue una experiencia inolvidable para ellos, pues la mayoría no están acostumbrados a acercarse a los caballos, así que acogieron con mucha curiosidad y entusiasmo esta iniciativa. Los alumnos aprendieron a ensillar, poner bozal, cepillarlos e incluso dieron un pequeño paseo.

Las que también se lo pasaron en grande fueron las profesoras de la guardería municipal de Ribeira. Fue en una cena que celebraron en el restaurante Genaro, para festejar nada menos que los cinco años de vida de la guardería. Son unos 150 niños los que acuden a la escuela ribeirense y las cuidadoras están encantadas con su trabajo, por eso lo celebraron. En la cena estuvieron Elena, Yesenia, Nati, María, María José, Alicia, Sara, Loli, Paula, Hanane y, cómo no, la directora del centro, María José Escurís.

Y acabamos con más celebraciones. El cura de Rianxo, Fernando Palleiro, bautizó al niño Lois Duro Losada en la iglesia de Santa Columba. Sus padres, los rianxeiros Lois Duro y Mercedes Losada -que ya tienen otra hija, Celtia-, designaron como padrinos a la tía del niño Loli Losada y a Javier Fungueiriño, que acudieron con sus mejores galas a la ceremonia, y celebraron después el acontecimiento en la intimidad familiar.