Palabrería

BARBANZA

16 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Por la boca muere el pez, dice el viejo refrán. Si se aplicase a los políticos, las redes estarían llenas de personajes que muerden con fruición el anzuelo de los micrófonos que les ponen delante en cualquier acto público. Fieles a la norma de que la mejor defensa es un buen ataque, responden a los exabruptos del adversario con otros aun mayores.

Así, la asombrada ciudadanía escucha como todo un secretario de Estado, Gaspar Zarrías ?-muy conocido últimamente en Galicia por su diligente aplicación de tácticas dilatorias en el largo y tortuoso proceso de las cajas gallegas- no encuentra mejor argumento para replicar a la petición de dimisión que le hacía Mariano Rajoy que afirmar que quien tendría que dimitir es el líder del PP, porque «tiene un partido podrido hasta la médula». Y se queda tan ancho, porque las palabras se las lleva el viento y los sufridos oídos de los ciudadanos.

Pero la escalada verbal no se detiene y el mismísimo responsable de Comunicación del PP, González Pons, contribuye a ella generosamente. Con aparente inocencia deja caer una carga de profundidad en una frase menor de la recontrarréplica, dirigida a Zarrías: «En lugar de acusar de corrupción a nadie, él, que seguro que tiene mucho que callar, que presente su dimisión». Cuando alguien le pregunta qué tiene que callar Gaspar Zarrías, no hay respuesta. Ni el uno ni el otro muestran el mínimo interés en probar sus acusaciones.

Y así siguen, subidos en su nube de comparecencias con micrófonos pero sin preguntas, atentos al nuevo disparo verbal del adversario, para contestar lo que sea con tal de que llegue a tiempo al próximo informativo, y ajenos al creciente estupor de unos ciudadanos que, cada vez más, cambian de emisora o pasan la página.

O vuelve un poco de cordura o la abstención puede batir récords.