La calle Galicia de Santa Uxía es uno de los mejores escaparates de la ciudad; su peatonalización pone en bandeja poder pasear sin el bullicio de los coches y recreando la vista en los escaparates. Que se trate de una zona tan céntrica y transitada convierte en importantes todas las actuaciones que se lleven a cabo en el entorno. Como la que dio comienzo esta semana. Se está derribando un auténtico monumento al feísmo que hay en esta zona. Se trata de un horrendo inmueble de cemento y varias alturas que agonizaba desde hace tiempo.
Hace algo más de dos años, en un pleno municipal, se aprobó una permuta. Es decir, el Concello cambiaba su derecho a construir viviendas de protección oficial en los terrenos de la antigua Conresa y, a cambio, la empresa con la que hacía el cambio ponía el dinero para comprar el citado edificio en ruinas. ¿Para qué quería el Ayuntamiento ese inmueble? Obviamente, para meterle la piqueta y borrarlo para siempre del mapa.
Los trámites llevaron su tiempo. De hecho, pasaron dos años desde que se tomó ese acuerdo, ya que no fue hasta esta semana cuando se comenzó a efectuar la demolición. Los planes del ejecutivo que preside Torres Colomer pasan por hacer una especie de plaza en el sitio donde aún agoniza el edificio. Por lo tanto, los vecinos ganarán un espacio de ocio en pleno corazón de la ciudad.
Al parecer, el hecho de que se tardase tanto en tirar la vivienda hizo que saltasen algunas alarmas. Ya que algunas partes de la casa, como los balcones, amenazaban con venirse abajo. De ahí que al fin se actuase.
Ayer, los operarios continuaban derribando el inmueble. Algunos viandantes se quejaban de que la señalización de la obra no es suficiente y reclamaban que se pusiesen más vallas para evitar situaciones peligrosas.