El café no sube como la espuma

RAQUEL IGLESIAS RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

monica ferreiros

Todavía quedan bares en los que la taza cuesta menos de un euro

30 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, encontraría consuelo en algunos bares de Barbanza. Aquella frase suya -pronunciada en la primavera del 2007- en la que afirmaba que el café costaba 80 céntimos, asombrando a media España, tiene sentido en algunos bares de la comarca. Todavía quedan hosteleros sensibles con el bolsillo del cliente y en los que la taza no llega a costar un euro que, al fin y al cabo, son 166 de las antiguas pesetas. Con las vueltas de unas cuantas consumiciones se podría comprar, por ejemplo, el periódico.

La calderilla vale mucho en el bar Mato de Cespón. Su propietario, Ramón Mato, no es capaz de recordar cuanto costaba un café antes de que llegara el euro, y eso que el establecimiento abrió sus puertas en la década de los cincuenta. Lo que sí sabe es que ahora la taza vale 90 céntimos y que no tiene pensado subirla por mucho que la vida siga cuesta arriba. «O noso negocio funciona ben, temos clientela fiel, ¿para que lle imos subir?», asegura.

Hasta 80 céntimos

Otro de los rincones de Barbanza en los que para tomar un café no hace falta llevar una moneda de un euro es el Miramar de A Pobra. El año pasado costaba la cantidad que le hubiera gustado al expresidente, 80 céntimos, pero en verano, la propietaria se vio obligada a subirlo hasta 90 para poder aguantarle el pulso a la crisis. «Los clientes se acostumbraron pronto a esta pequeña subida, al fin y al cabo tampoco está caro», asegura Asunción Fandiño.

La taza de café también parece saber mejor en el centro social de Boiro. Son muchos los vecinos que eligen esta cafetería para reunirse por las tardes y llenar el cuerpo de cafeína sin que la costumbre traiga quebraderos de cabeza a final de mes. Es fácil encontrar rincones de Barbanza en los que ahorrar cuesta muy poco.