Diana también es de los nuestros

BARBANZA

02 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Habrá algo más importante para unos padres que el amor por sus hijos? Imposible. Aunque alguna excepción hay, como en la viña del Señor. La desaparición de Diana Quer conmovió a toda la comarca y aunque la muchacha no es de aquí, la gente está muy preocupada, y en especial los progenitores que tiemblan cada vez que un hijo tose.

«Pódelle pasar a calquera de nós». Es la respuesta más escuchada estos días en A Pobra. Diana salió de casa para estar con sus amigas y divertirse un rato. Su paradero es una incógnita desde hace diez días. Hizo lo que hacen cientos de jóvenes de 18 años y lo que preocupa a la población es lo que le pudo pasar y porqué. Es una pregunta que aún no cuenta con una respuesta y que tiene a los barbanzanos muy intranquilos.

Aunque Diana es madrileña, «é unha das nosas», lacónica expresión de una mujer que el miércoles acudió al Concello para colaborar en su búsqueda. A la mayoría de los padres se les encoge el corazón escuchando las noticias y viendo como las jornadas pasan y el paradero de la chiquilla sigue siendo una incógnita.

El pueblo no quiere seguir de brazos cruzados. Desea ayudar y colaborar. Desde el primer momento reclamaron echarse al monte y buscar a Diana. Y es que duele no saber nada de una persona joven y llena de vitalidad que es una más de un municipio al que acude cada vez que puede en sus vacaciones.

Después de tantos días pidiendo que permitiesen salir en su búsqueda, decenas de ciudadanos de la comarca participaron en una batida programada por la Guardia Civil. «Eu non podía quedar na casa mentres non se sabe nada da rapaza», explicaba un hombre de mediana edad nada más comenzar su andadura ayer por el monte de A Curota.

El sentimiento de implicación quedó más que patente en la llamada efectuada por el Concello. Más de cien personas se apresuraron para apuntarse y buscar indicios de su joven vecina. Gente de Rianxo, Boiro e incluso Ribeira estaba presente en el salón de plenos. La solidaridad volvió a aflorar entre los barbanzanos con la única finalidad de amortiguar el dolor de unos padres que todos sentimos como nuestro.

Y es que un hijo es un hijo. Es algo especial y que un padre entiende perfectamente. Ese dolor no se quita tan fácilmente, por lo que Barbanza busca a uno de los suyos, del que nada se sabe desde hace varios días. Tuvo que ser la presión popular la que propiciase que las fuerzas del orden autorizasen a los vecinos ponerse en marcha y movilizarse. Aunque hay muchos jóvenes implicados, los progenitores están al frente de una gran iniciativa. Y es que un hijo es sangre de mi sangre.