Multa

Maxi Olariaga LA MARAÑA

BARBANZA

12 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Como diría el Séneca, «anda la juvenalia más apretá que el fajín de Frascuelo», peneirando sus contratos basura, sus horas sin cotizar a la seguridad social y su particular futuro fantasma, y aún el sacrosanto poder les espera en cada calle vestido de uniforme para tatuar los parabrisas de sus coches de segunda mano con alevosos papelotes de multas que, por su cuantía, pareciera que corresponden al amarre de un petrolero en Nueva York más que al estacionamiento de un utilitario en una calle de pueblo.

Me trae un mozo, enganchado a la vergonzosa reforma laboral del PP, una multa por aparcar indebidamente en Noia. Sanción: ¡200 euros! Gana el chaval, reventándose desde la madrugada, unos 800, trabajando 12 horas diarias cuando en su contrato figuran seis a la semana. ¿Qué concello es ese que dice pasarse el día pensando en los noieses y preocuparse sobre todo por los jóvenes? ¿Qué criterio se sigue para atender con justicia y equidad a la muchachada? ¡200 euros! Claro que son tan misericordiosos que por pronto pago solo serán 100. O sea que de un salario ¡ilegal! de 800 euros, se le detraen 100. Sobrevivir ya les es difícil, más aún con estas barbaridades absolutamente injustas.

Desde palacio se ven las cosas color de rosa, con un abanico en verano y calefacción en invierno. Imitan a sus líderes de la capital. No hay más que ver como sus amiguetes, simpatizantes y demás parientes, a cualquier hora del día, aparcan sus coches indebidamente durante horas sin consecuencias. Democracia y justicia social que para eso no duermen pensando en el bienestar de los vecinos, sobre todo de los jóvenes. ¡Venga ya!