Hace poquitos días leí una noticia en la que la Xunta decía sentirse impotente para impedir que la fundación Francisco Franco gestione el pazo de Meirás mientras que esta sea legal y la familia del dictador de aflautada voz sea la legítima propietaria del recinto. Mira tú por donde lo que son las cosas, que el PP de Feijoo hace unos meses rechazó una iniciativa de toda la oposición para iniciar las tramitaciones que retiren a la familia del caudillo la propiedad de un pazo usurpado al pueblo. En aquel momento era muy fácil no sentirse impotente y dar ese paso hacia adelante demostrando que la tan mencionada regeneración de los populares era algo más que simple puesta en escena.
Pero por lo visto es más sencillo esconder el logo del partido en los carteles de la campaña electoral que tener redaños para deshacerse de la carga ideológica que sigue palpitando en algunos órganos vestigiales de la formación conservadora.
Es descorazonador que a día de hoy siga siendo legal una fundación que ensalza la figura de Franco, y es también una muestra inequívoca de que el cambio de mentalidad de gran parte de la población española es todavía misión imposible. La ambigüedad por parte de los encargados de dirigir este país los últimos cuarenta años ha dado alas al enquistamiento de este cáncer que o se trata cuanto antes o corre el serio riesgo de metástasis. Nos encerramos en la negación, nos creemos de verdad que somos un país moderno y europeo, pero parece ser que en el fondo de nuestras almas seguimos siendo reos de nuestro pasado. Suspiren.