Grupos de vecinos se organizan para recorrer la sierra barbanzana con el objetivo de detectar posibles incendios nada más iniciarse y agilizar su extinción
21 ago 2017 . Actualizado a las 00:18 h.Con el verano, afloran convocatorias de oenegés y entidades sin ánimo de lucro que animan, especialmente a los más jóvenes, a dedicar su tiempo de ocio estival a ayudar a los demás mediante programas de cooperación y voluntariado. Sin embargo, no es necesario salir de la comarca, ni tener menos de treinta primaveras, para hacer algo en favor de la comunidad. De hecho, cualquiera puede echar una mano para cuidar el medio ambiente y combatir la lacra de los incendios, y en Barbanza hay gente que lo hace. Son voluntarios que se echan al monte prismáticos en mano para proteger la sierra, o al menos intentarlo, cuando es más vulnerable: al anochecer.
Es viernes. Cuando el sol se está escondiendo en el mar de Porto do Son, una decena de vecinos de Baroña se reúnen en la sede de la comunidad de montes. Son integrantes de una patrulla de voluntarios que cuenta con una veintena de inscritos y que se van turnando para vigilar el monte. No solo el de Baroña, otean buena parte del territorio municipal desde lo alto de dos puntos estratégicos: los montes Enxa y Grallade: «Normalmente imos en dous coches e dividímonos, uns van para un lado e outros para outro», explica el presidente de los comuneros, Ovidio Queiruga.
Total flexibilidad
Antes de ponerse en marcha para recorrer las pistas forestales, algunos voluntarios explican qué es lo que hacen. «Imos por aí mirando, atentos por se vemos algo sospeitoso ou se prende o lume», cuenta uno, mientras una mujer quita importancia al hecho de que hagan esa labor a cambio de nada: «Tampouco vas todos os días, cada un ten o seu traballo e vai cando pode. Un día vas dar unha volta polo monte e tampouco é tanto». Insiste en esto el presidente de los comuneros: «Facemos unha lista para organizarnos, pero non hai obriga de ir un día concreto a unhas horas concretos, cada un vai cando pode. Hai total flexibilidade».
Pese a ello, quienes están al pie del cañón no ocultan que les gustaría que la participación fuera mayor, pero lo cierto es que «a xente non está realmente concienciada. Se o lume se achega ás casas aí si que collen medo e se implican máis, se non, a maioría non o fai».
Este verano, con temperaturas más suaves que otros años y bastantes jornadas en las que las nubes se impusieron al sol, esta particular brigada de vigilancia ha tenido menos trabajo. Sin embargo, hay días en los que conviene extremar las precauciones, y el viernes por la noche era uno de esos por el fuerte viento que soplaba del norte. «Cando hai vento, sobre todo despois de varios días secos con moita calor, é cando estamos máis pendentes».
Apoyo a los profesionales
Durante el recorrido por las pistas rumbo a la cima del Enxa, Ovidio Queiruga aclara cuál es la función de los voluntarios que patrullan el monte: «Nós vixiamos, non apagamos incendios. Se hai lume dáse aviso ao distrito forestal e axúdase cando nolo piden, estamos de apoio».
En este sentido, señala que los efectivos de extinción recurren a los comuneros para tareas como enfriar una zona ya quemada para evitar que las llamas se reproduzcan y, principalmente, por su conocimiento del monte y de las pistas por las que pueden moverse de un lugar a otro.
Aunque su función no es apagar fuegos, sino estar atentos y dar aviso si se divisa algún foco, los voluntarios van preparados, además de con prismáticos, con batelumes, y a veces incluso llevan la cisterna de la comunidad de montes cargada con agua.
Desde lo alto del Enxa, pasan revista. A lo lejos se divisa Portosín, e incluso más allá. Hay entrenamiento y los focos del campo de fútbol de Queiruga están encendidos, mientras permanece iluminada la zona donde se ultiman los preparativos del torneo de tiro al plato que se celebra el fin de semana.
Todo en orden, así que la comitiva vuelve a montarse en el coche para dirigirse a Grallade y recorrer, durante un par de horas más, las principales pistas de acceso al monte de Baroña.