El círculo


Aunque el tema no es estrictamente de la comarca permítanme una pequeña reflexión sobre el vodevil de las Mareas, Podemos y otras corrientes. Una situación que, para quien peina canas, no es nada nuevo, más bien al contrario, es el triste destino del idealismo progresista aderezado con el buenismo -posición ya muy rancia- de la izquierda utópica o dogmática. Un círculo en el que se lleva moviendo desde siempre en su endogámica peregrinación por el desierto extremo.

Al observar la enésima fragmentación pienso en la efervescencia del 15M, donde se mimetizan con una amplia capa social, descontenta con un país que hacía agua por todas las costuras, un país desigual, un país injusto, un país inmisericorde con sus propios ciudadanos, un Estado carcomido por la corrupción donde la Justicia es una quimera; digo que aprovecharon el tirón y tuvieron su momento de gloria, es su terreno: las asambleas abiertas de pose y las manifas antisistema.

Pero después llega la realidad, con su necesidad de organizar y decidir, y te arrea un par de lechazos que te mandan al rincón de pensar. Ahí empiezan las eternas reuniones, los mil comités y los escasos o nulos acuerdos. Y lo que en la película de los Monty Python es una escena desternillante aquí se convierte en una penosa orgía de personalismos donde no hay dos que se pongan de acuerdo. En todo caso nada nuevo, hace muchos años que el MCR y la LCR vagaban por ese caótico sin vivir: eran mentes preclaras y tenían las mejores ideas, pero ni consensuaban entre ellos ni transmitían nada a quien podía darles el poder de cambiar la situación.

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