El desguace de vehículos se frena en Barbanza debido a la pandemia

Jose Manuel Jamardo Castro
J. M. Jamardo RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

CARMELA QUEIJEIRO

Las empresas autorizadas constatan un mayor aprovechamiento de los coches

21 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Deshacerse de un coche viejo no es nada fácil. En la comarca hay cuatro centros autorizados de tratamiento de vehículos (CAT), que son los encargados de convertir en chatarra sus restos y evitar que contaminen. Dejar tirado en una huerta o en una finca un coche indefinidamente está penado con importantes multas porque esa práctica supone un grave problema para el medio ambiente, así que es de obligado cumplimiento acudir a los desguaces, que, pese a ello, también han sufrido los avatares de la pandemia. Los negocios de la comarca se han resentido de forma importante en los últimos meses al caer tanto la retirada de vehículos como la venta de piezas de segunda mano.

A pesar del descenso en la entrega de carrocerías, principalmente de turismos particulares, los talleres autorizados han dado de baja en Tráfico unos mil coches este año, sin contar aquellos que se entregan en concesionarios de fuera de la comarca barbanzana.

Uno de los principales centros de tratamiento está en Rianxo. Es Metales Taragoña, una empresa que además tiene una prensa para reducir la chapa a la mínima expresión. La responsable de la firma destacó que normalmente dan de baja alrededor de 500 unidades anuales, aunque en este último ejercicio son algunos menos debido a la pandemia: «A xente desfíxose menos dos coches, tenden a aproveitalos máis». Además de tramitar las correspondiente bajas en Tráfico, «tamén os retiramos dos talleres, aínda que a maioría son de particulares que os tiñan na casa», subrayó.

La edad media de los vehículos que llegan al polígono industrial de Rianxo, donde está ubicada esta empresa, es de unos veinte años, según explicaron: «Cada vez son máis novos e non se aproveitan tanto».

Lo que más tiempo lleva a estas firmas es descontaminar los vehículos. Aceites, baterías, cables o combustible son residuos peligrosos que hay que retirar para su posterior eliminación.

Aumento en diciembre

La actividad en estos centros autorizados de recogida aumenta de forma considerable en diciembre. Tanto la portavoz de Metales Taragoña como el de la noiesa Pombo y de la ribeirense Desguaces Barbanza, señalan que este mes llegan a los talleres un 30 % más de coches que durante el resto del año. El motivo: «A xente quere dalo de baixa agora porque, se non o fan, en xaneiro teñen que pagar o imposto de circulación, así que aproveitan decembro para facelo».

Juan Pombo, responsable de Desguaces Pombo, de Noia, señala que cada año recogen unos 250 vehículos, sin embargo, en este ejercicio el número disminuyó porque, según su criterio, «a xente non está nestes momentos para pensar en cambiar de coche e aguanta un pouco máis a ver que pasa». La pandemia también está influyendo en la edad de los turismos que reciben, pues «este ano están sendo máis vellos que a campaña anterior». Eso sí, en las últimas semanas también notaron un aumento de clientes «para non pagar o imposto de circulación do próximo ano».

Juan Pombo destacó que después del confinamiento notaron un aumento de la recogida de chatarra en sus instalaciones. En este sentido, apuntó: «Moita xente que estivo na casa varias semanas sen poder saír aproveitou para facer limpeza e tirar con todo o que tiña que non lle servía. Notámolo moito». Esta empresa noiesa también se encarga de recoger el material de los puntos limpios de varios concellos de la comarca y, según su responsable, «tamén se notou un importante incremento».

Desguaces Barbanza, empresa ubicada en el polígono industrial de Xarás, cuenta con la recogida de alrededor de 200 vehículos al año, de los cuales más de sesenta entran durante el mes de diciembre debido, precisamente, al impuesto municipal.

«A venda de pezas de segunda man baixou moito nos últimos meses»

La ribeirense Susana Rivas es la apoderada de la empresa familiar Desguaces Barbanza. Cuentan con cinco trabajadores y tuvieron que acogerse a un ERTE por el confinamiento. Ahora, dice, «temos traballo acumulado e estamos a ver se nos poñemos ao día canto antes». Además de recoger chatarra, uno de sus fuertes es la comercialización, aunque este está siendo un mal año: «A venda de pezas de segunda man baixou moito nos últimos meses, xa que os coches andan menos, e por enriba tamén hai xente que de dedica á súa venda de forma ilegal».

Rivas es consciente de que este año recogieron unos cien coches menos, pues «estanse aproveitando moito máis os vehículos debido á incerteza do país».

La empresa dispone de un servicio de recogida gratuita para facilitar la entrega a los clientes, y ellos mismos los dan de baja ante la DGT, aunque este mes hay tanto el trabajo que «a páxina de Tráfico bloquéase».