Las abundantes lluvias propician las visitas a las espectaculares cascadas de la comarca
08 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Son lugares idílicos, la mayoría frecuentados por quienes viven más cerca, pero desconocidos para muchos. Las múltiples cascadas que forman los ríos de Barbanza son auténticos paraísos escondidos que, tras las cuantiosas lluvias de los últimos meses y el consiguiente crecimiento de caudal de los cauces, están en un momento de máximo esplendor. Aunque haya otras más famosas, el área barbanzana cuenta con una gran cantidad de estos tesoros de agua que despiertan cada vez más interés, siendo una excelente opción para hacer una excursión fuera de los meses estivales.
Con todo, y pese a su gran atractivo, lo cierto es que llegar a ellas no es tarea sencilla. Los accesos no siempre están bien señalizados, y en algunos casos los senderos que llevan a estos saltos de agua entrañan alguna dificultad, pero una vez en el sitio, es el enclave perfecto para desconectar de los agitados ritmos del día a día.
Cadarnoxo. Un gran ejemplo es el de la cascada de Cadarnoxo, en el municipio de Boiro. Con una caída de más de 30 metros, es un espectáculo para todos los que la visitan. Cuenta con una importante ventaja, ya que prácticamente se puede llegar hasta ella en coche, lo que hace de este enclave uno de los más visitados de la comarca, especialmente en los meses estivales. Pese a que esta opción esté disponible, el paseo siguiendo el sonido del río lo hace un enclave todavía más mágico. Asimismo, y aunque no sea lo más habitual, su morfología permite darse un chapuzón, aunque en esta época no es recomendable.
Ribasieira. Otro ejemplo es el de la cascada de Ribasieira, en Porto do Son, uno de los parajes naturales más hermosos de la comarca. Cuenta con una ventaja a mayores, y es que goza de un mirador que permite contemplar la caída del agua desde los diez metros de altura. Asimismo, y para los amantes del senderismo, existe una ruta paralela de 12 kilómetros de recorrido, convirtiendo este enclave en una opción ideal para un día de excursión. Además, la estampa cambia completamente al acceder a la parte inferior, a la que se llega a través de un sendero, por lo que, si el vértigo es un problema, existe la opción de contemplar la cascada desde un nivel inferior.
Tres ejemplos. Quizás el municipio de más riqueza del territorio barbanzano en lo que a cascadas se refiere sea el de Mazaricos, donde se pueden encontrar varios saltos de agua espectaculares, abiertos a ser disfrutados en clave de ruta. La más conocida es la de Noveira, pero eso no significa que no merezca la pena verlas todas. En cuanto a la más visitada, cuenta con una caída de nueve metros, un factor que juega a su favor ya que permite el baño en la poza formada en su base. Es una ventaja con la que no cuenta la cascada de Chacín, de unos diez metros de altura y con una fuerza que impide disfrutar de su agua de una forma segura, lo cual no quita que sea un enclave fantástico para visitar en cualquier época del año, también en invierno, y más cuando es tan lluvioso como este.
Por último, los mazaricanos disfrutan habitualmente de la cascada de Locaia, popularizada entre la gente joven por contar con dos saltos diferenciados para el disfrute de los más atrevidos. Además, está situada al lado de una ermita y permite pasar una tarde agradable, por ejemplo, merendando en familia.
Lousame
Toxosoutos. La fervenza de Toxosoutos es quizás la que cuenta con un entorno más particular, ya que está cargado de historia. A escasos metros de la cascada se encuentra el antiguo monasterio de San Xusto, haciéndolo un enclave de gran interés para los amantes de la naturaleza y la arquitectura medieval. La caída es de apenas cinco metros de altura, algo que se compensa sobradamente con la belleza del puente que cruza el río de San Xusto, su piedra y los distintos saltos de agua que lo convierten en un auténtico reclamo del municipio lousamiano.