Peatones

Ana Gerpe Varela
Ana Gerpe EL BALCÓN

BARBANZA

09 jun 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Paradójicamente, en estos tiempos en los que se han intensificado en todos los ayuntamientos de la comarca las obras de humanización de calles, los peatones salen perdiendo en seguridad. O, al menos, las pretendidas ventajas se ven diluidas.

Leyes y normas hay muchas, porque es mucho más sencillo elaborar reglamentos que conseguir que estos se cumplan. Empecemos por los amantes del pedal, que pese a tener a su disposición la extensa red de carreteras se empeñan en circular por las pasarelas de madera o por las aceras, incluso en dirección contraria al sentido de la circulación. Dice la norma que si van pedaleando deben transitar por la calzada, pero quién lo vigila.

Seguimos después con la moda de los patinetes, que está totalmente fuera de control. Se te cruzan por cualquier lado, a velocidades imposibles y da igual que se trate de una calle peatonal o de una plaza. Sálvese el peatón que pueda y resulta sorprendente que no haya más atropellos.

Los terceros en discordia son los dueños de perros, buena parte de los cuales los sacan a pasear sin llevarlos sujetos con una correa. También aquí la norma es clara, pero tampoco hay controles para obligar a su cumplimiento a los infractores. Varios son los paseos marítimos de la comarca en los que caminar se convierte en una actividad de riesgo por la presencia de canes que repentinamente se lanzan a la carrera. Cuando esto sucede, lo habitual es escuchar la consabida frase de «tranquila, que no hace nada». Como si eso sirviera de disculpa.

En las humanizadas calles tenemos que aprender a conciliar todos.