Un doble «sí, quiero» entre rugidos de motor

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Andrés Vilas aprovechó la concentración motera de Os Reventapistóns para pedir dos veces matrimonio a su novia Cintia Martínez

05 oct 2023 . Actualizado a las 20:43 h.

Llevaba mucho tiempo dándole vueltas a la cabeza sobre cómo podría sorprender a su novia para pedirle matrimonio, «porque su ilusión desde siempre ha sido casarse». De hecho, cuando hace seis años comenzaron su relación, Andrés Vilas ya tenía muy claro que Cintia Martínez iba a ser la mujer de su vida y con la que quería formar una familia, y eso fue precisamente eso lo que ocurrió. «Primero se quedó embarazada de la niña, y hace un año vino el segundo, y lo de la boda lo íbamos retrasando», explica este vecino de Palmeira que reside en A Pobra.

Ahora, con los niños ya un poco creciditos, se presentaba el mejor momento para cumplir los sueños de su pareja, así que hace unos 15 días comenzó a urdir un plan para poder sorprenderla. Como trabaja en Bilbao durante la semana, aprovechó para ir a elegir y a comprar el anillo de pedida sin miedo a que nadie lo descubriese, y luego llegó el momento de decidir cuándo tendría lugar la pedida oficial.

Cintia Martínez y Andrés Vilas se comprometieron en la concentración motera de Coroso
Cintia Martínez y Andrés Vilas se comprometieron en la concentración motera de Coroso

«Como a los dos nos gustan las motos desde siempre, pensé que no habría mejor sitio que este para pedírselo», confiesa el joven, que escogió la concentración motera que Os Reventapistóns celebraron el pasado fin de semana en Coroso para realizar la proposición oficialmente. Andrés tenía todos los detalles muy bien pensados, así que cuando ambos se disponían a salir en una ruta con el resto de motoristas paró su vehículo justo debajo de un gran arco con el que se delimitada el recinto donde se celebraba el evento.

«Le dije que la moto no iba, que me estaba fallando, y que no sabía muy bien lo que le pasaba. Venían a nuestro lado unos amigos que también pararon y empezaron a preguntar qué nos ocurría. Fue entonces cuando me bajé, me puse de rodillas y saqué la caja con el anillo», recuerda paso a paso el joven ribeirense. La sorpresa fue mayúscula para Cintia que no se lo podía creer: «Estaba flipada, solo decía: ‘No me mates' y se llevaba las manos a la cabeza».

Y, como cualquier buen final feliz que se precie, ella respondió «sí quiero», mientras el resto de motoristas aplaudían y hacían rugir con fuerza los motores. Ante tanto ruido, muchos no pudieron escuchar la respuesta, así que Andrés levantó el brazo en señal de victoria, para luego recibir un beso —con cascos incluidos— de su novia.

 Repetición

Pero esta afirmación solo sería la primera, porque llegó a haber una segunda. Los organizadores de la concentración motera de Coroso cuando se enteraron de la original pedida de mano le rogaron a Andrés que volviese a hincar la rodilla en el suelo. Así que durante una exhibición de FreeStyle y ante centenares del personas, el joven insistió en pedirle matrimonio a su novia.

Afortunadamente no cambiaron los planes y Cintia Martínez aceptó nuevamente la propuesta de su pareja, «y eso que la segunda vez tuvo más tiempo y se lo podría haber pensado mejor», bromea Andrés Vilas, que recibió la enhorabuena de todos los presentes, que no dudaron en jalearlos gritando «que vivan los novios».

Además, los organizadores de la concentración motera quisieron tener un bonito detalle con la pareja, «porque queremos volver a velos aquí o próximo ano e xa casados». Sin embargo no será todavía en el 2024 cuando se conviertan en marido y mujer, sino que habrá que esperar a agosto del 2025, que es cuando la pareja ha fijado la fecha de su boda. «Cintia nació un 25 de enero, y el 25 para ella siempre le ha traído suerte». Habrá que aguardar un poco más, pero ya se sabe que no hay dos sin tres, y si Andrés ya escuchó el «sí, quiero» por partida doble, seguro que lo volverá a escuchar dentro de un poco más de 20 meses.