Broche carnavalero en Boiro con cuatro funerales y una sonora matraquillada

BARBANZA


























































Los vecinos despidieron por todo lo alto al Farruco, la Cunca, el Óso y el Felipiño
10 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La ruta fúnebre que cierra el carnaval de Boiro ha ido ganando peso con el paso de los años y en esta ocasión demostró que ni las inclemencias meteorológicas pueden con ella. Cientos de personas se echaron a la calle en cuatro localidades del municipio para integrar otras tantas comitivas. En todos los lugares reinaron la diversión y el buen humor.
La fiesta comenzó ya de mañana en Cabo de Cruz de la mano de los colectivos Trancallada y A Gamela, que organizaron una jornada repleta de actividades. La primera fue quizás la más llamativa: una sonora matraquillada que partió de la plaza de O Lorcho, pasó por Carragueiros y llegó a la Abadía de San Enrique para emprender después el camino de vuelta al punto inicial.
Al desfile se sumaron numerosas personas con originales y llamativos atuendos. El Farruco, montado en un matraquillo, abría la comitiva. Causó sensación la carroza Mulalla Mola Jota, cargada de chinos y con dragón incluido. Tras un paréntesis para reponer fuerzas, los vecinos volvieron a concentrarse por la tarde para asistir a una representación teatral y a la quema del Farruco en Ribeira Grande.
Coincidiendo con la hora del vermú entraron en acción los residentes en Praia Xardín. Primero acompañaron a la Cunca en su última ruta por los bares de la zona y después la llevaron al paseo del río Coroño para proceder a su incineración. Antes de la quema, las autoridades presentes, entre las que se encontraban un cura, un alcalde y representantes de diversos cuerpos de seguridad, procedieron a la inauguración, con corte de cinta incluido, del último tramo de la senda, que conecta con la finca de Goiáns. El grupo Nunca é Tarde puso la nota musical.
Bodas de plata
En Abanqueiro fue A Dorniña la que amenizó el entierro del Óso, que fue a parar a la huerta de la Casa da Candocha, la vivienda de Conchita Vilas y Paco Romero. Los elegidos son normalmente recién casados, pero como ninguna pareja contrajo matrimonio desde el pasado carnaval, se optó por los últimos que celebraron sus bodas de plata. La animada fiesta incluyó una degustación de orejas, filloas y otros postres típicos.
Y en Escarabote, el Felipiño se paseó por los bares, arropado por un buen número de vecinos, antes de ser incinerado en la zona portuaria.