Reciclarse

Emilio Sanmamed
Emilio Sanmamed LIJA Y TERCIOPELO

BARBANZA

Amanecer en Ribeira
Amanecer en Ribeira CARMELA QUEIJEIRO

20 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Alos treinta me enfadé con el o rock and roll, que es lo mismo que enfadarse con todo: el sistema, el trabajo, tú mismo… Es más o menos a esa edad cuando uno percibe que no va a cumplir ninguna de las profecías que tatuaron en su imaginario los anuncios de Coca-Cola. Descubres avergonzado que no eres delantero del Madrid, ni Nobel de literatura. Que tu vida real será más pequeña, y quizá también más digna.

Me pasó mientras cambiaba una luz en la cocina, no fui capaz. «Soy un perdedor», pensé. Pero saqué de la nevera una oportunidad para perdonarme, para mirarme con cierta ternura, la ternura de quien contempla a un imbécil. Entonces el imbécil entiende que lo que hizo mal, especialmente lo que hizo fatal, ha formado parte de una educación sentimental que ya no lo representa. Como no te representan los proyectos que abandonaste ni las resacas en los entierros.

Me di cuenta de que no existe el momento perfecto, ni el plan perfecto. Nadie está listo para nada, pero todos avanzamos con vértigo y la sensación constante de que al puzle le falta una pieza. Ahí, entre la rabia y la lucidez, surge una bisectriz, un camino, el auténtico reciclaje: Dejar de preguntarse quién debiste ser y comenzar a preguntarte quién te queda fuerza para ser.

La tregua con uno mismo es un gesto casi íntimo. No es empezar de cero, es empezar de un sitio verdadero. Sigues siendo tú pero sustituyendo la épica por el sentido común. La vida va cediendo no porque hayas descubierto la fórmula sino porque dejas de fingir que la tienes. En esa torpeza valiente hay algo honesto, algo parecido a la paz.