La política se ha instalado en una brumosa somnolencia
05 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La política se ha instalado en una brumosa somnolencia, tan displicente como tediosa. Obvio (palabra poliédrica de nuestra juventud). A veces, con tintes de pereza; ese pecado capital que de los Alpes para abajo rebautizaron en positivo, los italianos lo son hasta el exceso, como il dolce far niente.
Dentro de un año estaremos a una semana de constituir las corporaciones municipales que saldrán de las elecciones que se celebrarán —si Trump o el destino no lo impiden— el domingo 23 de mayo del 2027. Si tenemos en cuenta que en cuatro días estamos en verano, estación que todo lo enjundioso aparca, los tiempos comienzan a apretar el paso político.
Por Barbanza hay calma chicha. Los políticos aún no han activado el modo electoral, salvo el paso al lado dado por Santiago Freire en Noia —que a su vez abre nuevas incógnitas— y el nivel de actividad de Luis Pérez Barral en Ribeira, propio de quien ha sido desbancado por una moción de censura hace unos meses y que intenta apretar el peligroso corsé en el que se ha metido María Sampedro con el PBBI.
En Boiro el Partido Popular que parece resignarse a un papel secundario, sigue sin visibilizar y contextualizar a un candidato para que tenga opciones —a día de hoy escasas— ante el alcalde José Ramón Romero, Martiño, que buscará hacer historia con un tercer mandato.
La política parece abonarse a la inmediatez y superficialidad del postureo en redes sociales y al six seven de los alfas y zetas, que ni sí, ni no, ni todo lo contrario.
¿Dónde vas, Platón, triste de ti, con que la política debe construir una sociedad justa y armoniosa, donde el Estado garantice el bien común por encima del interés individual?