Me sirvió un café con leche falto de esencia y con presencia que acongojaba
18 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Se derretían los últimos días de agosto y quien suscribe, después de un ayuno y una analítica, circulaba taciturna y medio desfallecida. También por el vodevil de Ceuta o un nuevo San Ramón sin embarazo. Alterada mi rutina de desayunos me lo jugué todo a una carta en un local con luces y sombras de opiniones. Pedí un cruasán y un café con leche. Paso al primero y quiero el segundo, masculló el camarero con cara de pocos amigos. Pues algo para mantenerme en pie, imploré.
Me sirvió un café con leche falto de esencia y con presencia que acongojaba. Al lado, una caña de chocolate, marca Qé, en un envoltorio plástico. Como el hambre aprieta procedí a abrirlo. Una tarea compleja pues al estar la bollería a temperatura ambiente la práctica totalidad del chocolate se quedó en el plástico y en mis manos.
Di un mordisco a tan poco apetecible amasijo y una bomba de azúcar explotó en mi paladar. Tuve que tomar un sorbo del templado café para engullirlo, ante la ausencia de servilletas donde devolverlo. Pagué tres 3,20 y me marché.
Al salir tecleé a tito Google «ingredientes de la caña de chocolate, marca Qé» y me respondió: harina de trigo, jarabe de glucosa y frutosa, agua, grasa vegetal (palma), azúcar, grasa vegetal totalmente hidrogenada (palmiste), cacao desgrasado en polvo (2,4%), almidón modificado, estabilizantes (E422, E460, E466, E407), aceite vegetal (girasol), sal, suero de leche en polvo, colorantes (E171, E161b, E160b), emulgentes (lecitina girasol, E471), levadura, aromas, conservadores (E200, E202), antioxidantes (E304, E306), corrector de acidez (E334, E300).
Así, a lo loco. ¡Al alcance de los niños!