La Liga Nacional ya espera a los juveniles del Boiro tras ganar al Bertamiráns (4-3)

Francisco Brea
Fran Brea RIBEIRA / LA VOZ

BOIRO

Los barbanzanos tuvieron que sufrir mucho para conseguir la ansiada victoria

17 jun 2023 . Actualizado a las 17:32 h.

Nadie dijo que fuera a ser fácil y claro quedó sobre el césped de Valiño que el Boiro juvenil tuvo que sudar para conseguir el ascenso a la Liga Nacional. El equipo de Rubén López logró la victoria (4-3) en un encuentro no apto para los que sufren problemas del corazón. Pero valió la pena, y así se demostró con la celebración tras el pitido final del árbitro. Público y jugadores estallaron de júbilo y el técnico de los boirenses acabó manteado.

Para llegar al feliz desenlace tocó sufrir, a pesar de que los barbanzanos se adelantaron pronto, en el minuto 3, con un gol de Eloy Rivas a pase de Adrián. Duró poco la alegría, porque no tardó el Bertamiráns en poner las tablas en el marcador. Declaración de intenciones de los visitantes, que no se iban a rendir y lucharían hasta el último suspiro, como así sucedió.

Máxima igualdad

Volvió a adelantarse el Boiro gracias a un penalti que transformó Ronquete a lo Panenka. Otra vez por delante en el luminoso, aunque antes al filo del descanso llegó el mazazo. Empate del los foráneos que anunciaba una segunda parte vibrante. «Un gol psicológico», como reconoció Rubén López tras el encuentro. Pero en el vestuario técnico y futbolistas hablaron y la salida al terreno de juego tras el intermedio fue buena. Tanto que, en el 47, Molinos hizo el tercero de los boirenses con una gran vaselina.

Tuvieron ocasiones los barbanzanos para finiquitar el choque, pero lo que sucedió fue que, una vez más, el Bertamiráns consiguió la igualada. Era el tramo final y hubo muchos nervios en la grada de Valiño. Un nuevo tanto de los de Ames llevaría el partido a la prórroga. No hizo falta porque, ya en el descuento, Molinos robó un balón con los visitantes volcados en el ataque, aprovechó su velocidad para dejar atrás al portero y se introdujo con el esférico en la portería. Después, llegó la gran fiesta.