
Los ciudadanos ponen excusas de todo tipo para tratar de burlar los cierres perimetrales
08 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Los cierres perimetrales en la comarca provocaron una importante reducción de la movilidad. Los vecinos se desplazan con frecuencia a las localidades limítrofes a hacer gestiones, compras o recados, o a tomar algo con amigos o familiares. Y a pesar de las restricciones, hay quien se arriesga a recibir una multa antes de quedarse en su lugar de residencia. Las policías locales se las ven y desean, en algunos casos, para evitar estos viajes. Cuando son interceptados, hay contestaciones de lo más divertidas y surrealistas. También por teléfono.
La centralita de la policía noiesa recibió numerosas llamadas solicitando información. La mayoría, interesándose por si podían ir de compras fuera, principalmente a Santiago.
Los agentes de A Pobra intensificaron los controles de acceso al municipio y la mayoría «non tiñan problema, presentan o xustificante». Eso sí, hubo quien se interesó por si podría visitar a un familiar, pero en el cementerio.
En Ribeira reciben llamadas pidiendo información por si pueden desplazarse para ver a familiares. Las entradas a la ciudad suelen ser de personas con los justificantes, aunque hay conductores que intentan esquivar las restricciones: «Unha persoa quería pasar porque ía comprar nun comercio que era máis barato que no seu pobo».
Colas en el supermercado
Muros sigue cerrado a cal y canto y los vecinos no pueden desplazarse si no es por causa justificada. Aún así, algunos intentan burlar la vigilancia, entre ellos, un residente que en el control policial puso como excusa que iba a un supermercado de Noia porque «en Muros había que facer moita cola».
El teléfono de la policía outiense echa humo estos días. Las consultas más habituales son sobre la movilidad, aunque también tienen algunas curiosas: «A xente pregunta se pode vir de Noia a botarlle de comer aos animais que teñen aquí».
A pesar de que son cuatro, la Policía Local de Carnota redobló esfuerzos para controlar las entradas y salidas. Algunas respuestas llegaron a provocar sonrisas entre los pacientes agentes. Hubo de todo tipo. El jefe de la policía, Jesús López, indicó que tuvieron que sancionar a gente de fuera que acudía a comprar marisco para Navidad o a pescar. En los controles había contestaciones de todo tipo, pero la que más le llamó la atención fue la de una señora que intentó dos días seguidos pasar a Muros para hacer la compra. Una vez les espetó: «E logo non tedes casa, ou durmides todos os días aquí na estrada?».
Sorprendentes también fueron algunas consultas realizadas a la policía sonense. Una señora de Ames se interesaba por si podría llevar a su perro a la playa para darle un paseo. Tampoco tiene desperdicio la de un forastero que pedía información sobre si iban a poner controles en las carreteras y a qué hora, por aquello de no llevarse una sorpresa.
A por un robot
Hace unas semanas, los medios de comunicación se hacían eco de un revolucionario robot de cocina que vendía un supermercado. Una rianxeira llamó a la policía boirense para preguntar si podía viajar hasta la villa vecina para hacerse con una unidad.
La centralita de los agentes de Boiro recibió más llamadas curiosas: «Son os municipais? Quería saber se podo ir a Padrón ó notario». La contestación fue si era urgente y necesario. Al otro lado del aparato la respuesta fue contundente: «Quero facer testamento, paréceche que non é urxente?».
Otra de las preguntas recurrentes en Boiro es si están permitidos los desplazamientos para alimentar a los animales. Un vecino pretendía ir a dar de comer a su cerdo, pero lo tenía en la localidad pontevedresa de Cesures.
Raúl Frieiro, jefe de la Policía Local de Rianxo, reconoció que en las últimas semanas no tuvieron demasiados problemas, aunque «sempre hai algún listo». En este sentido, comentó que detectaron a tres vecinos de Boiro que «viñan comprar viño a Rianxo». Tampoco se quedó corto un fotógrafo que accedió a la villa para «retratar o seu pobo, Carril, dende o outro lado da ría».