Los guardianes del confinamiento

El estado de alarma restringe las salidas, pero siempre hay infractores. Los agentes vigilan el cumplimiento y La Voz acompañó a la Policía Local de Ribeira en una patrulla


ribeira / la voz

A las ocho de la mañana, en el destacamento de la Policía Local de Ribeira, Antonio González y Javier Bragado están listos para iniciar 14 horas de guardia ininterrumpida para velar por el cumplimiento de la cuarentena en las nueve parroquias del municipio. Su trabajo concluirá a las diez de la noche, porque el protocolo de prevención frente a la pandemia va más allá del empleo de guantes y mascarillas. Para minimizar los contactos y los cambios de guardia, el oficial, José Manuel Bretal, ha establecido equipos semanales, reduciendo los turnos a uno diurno y otro nocturno. De esta forma, si alguien resulta contagiado, el número de agentes a aislar será menor que manteniendo la distribución habitual.

Cada uno coge su maletín, provisto de bloc de actas y partes de servicio, desinfectante, guantes y mascarillas. En esta patrulla, además, están acompañados por una redactora de La Voz de Galicia. Comienza un recorrido incesante para detectar cualquier infracción: «Tenemos tiempo y tiempo para recorrer Ribeira. El trayecto varía diariamente», explica Antonio González.

Las calles están prácticamente vacías. Por la carretera, solo vehículos aislados y algunas furgonetas de reparto o servicios cuya actividad no se ha paralizado. El coche policial discurre por una avenida del Malecón en la que personal del servicio de limpieza acomete la desinfección de espacios públicos. Todo está tranquilo, como si la ciudad estuviera sumida en un profundo sueño. Pero no siempre ha sido así: «La primera semana había mucha más gente por la calle. Pensaban que esto era una broma, pero ahora tienen miedo. Son conscientes de que el virus mata», manifiesta Antonio González.

Parece que los ciudadanos están cada vez más dispuestos a acatar las normas. En las tres últimas jornadas, en Ribeira no se ha cursado ninguna denuncia por infringir el estado de alarma. Antonio González es el encargado de conducir, mientras Javier Bragado vigila cada movimiento exterior.

Cola en los bancos

En estas horas iniciales, los bancos y la oficina de Correos son los espacios más concurridos, con colas en la calle motivadas por la necesidad de guardar la distancia de seguridad. Bragado explica que las dinámicas de los vecinos han cambiado: «En el casco urbano, entre las 8.30 y las 11.00 hay más movimiento. Personas que van al supermercado en cuanto abre, o salen de casa para hacer alguna gestión. Después no ves a nadie».

Al enfilar la peatonal Rosalía de Castro, los agentes observan que alguien ha roto la cinta policial que impide el acceso a las máquinas de bebida y comida del 24 horas. No hay daños y Javier Bragado procede a reponerla.

El trayecto prosigue por la avenida de Ferrol hacia Fondevila, que está completamente desierta y la patrulla continúa su imparable ruta. Es en la avenida de As Carolinas donde se produce la primera parada. Prudentemente separados, un par de conocidos toxicómanos avanzan por el paseo. Los agentes saben a dónde se dirigen, «van a la UAD», pero aún así detienen el coche. Sin necesidad de que le pregunten, el primero responde en cuanto ve bajarse la ventanilla: «Voy a la metadona». El siguiente hace un gesto señalando.

En otro punto, una mujer está con un perro pequeño: «Vive en un edificio de enfrente», apunta Javier Bragado. Y es que tantas horas de patrulla dan para saber muchas cosas. Antonio González indica: «Los controles policiales contribuyen a que quienes quieren salir no lo hagan».

Camino hacia Palmeira, los policías advierten: «En las parroquias no se ve a nadie». Efectivamente, ni un coche, ni un transeúnte. El único signo de actividad, un hombre en el andamio de una vivienda unifamiliar que está en obras.

Ya de retorno, en Miguel Rodríguez Bautista, los agentes llaman la atención a dos mujeres que caminan juntas, una de las cuales lleva un carro de la compra. La más joven replica: «Tengo que vigilarla», pero el policía responde que «no debe salir de casa». También son conocidas por las fuerzas del orden y saben que una de ellas no está demasiado bien.

González y Bragado explican que «ahora tenemos muchos ojos en la calle. Recibimos numerosas llamadas de vecinos para avisar de la presencia de gente, también para hacer preguntas».

La patrulla recorre Abesadas, enfila hacia O Touro hacia Castiñeiras. Un par de personas están con sus perros en las aceras y los únicos a los que se ve en todo el trayecto es a un grupo de operarios limpiando cunetas en la zona de A Ameixida.

Mientras ellos recorren las calles, al trabajo se ha incorporado otro agente. Esto permitirá que, cuando llegue la hora de la comida, puedan hacerlo por turnos. De esta forma, la vigilancia, tanto a pie como en coche, se mantiene de manera constante.

Bragado y González no son los únicos policías locales en las calles, también está el oficial José Alonso. Adscrito a formación en materia de seguridad vial en los colegios, ahora que no hay actividad lectiva, ha reforzado las patrullas del destacamento.

Lo que pregunta la gente

Las policías de la comarca afirman recibir cada día multitud de llamadas telefónicas, muchas para poner sobre aviso de ciudadanos que pueden estar incumpliendo las normas de confinamiento y otras para hacer preguntas. Las respuestas a la práctica totalidad de ellas están claras en el reglamento aprobado por el Gobierno central. Sin embargo, los agentes reconocen que no dejan de sorprenderse.

Ribeira

¿Podemos ir a Rianxo darlle de comer ás galiñas a miña muller e eu?

Esta fue la consulta efectuada ayer por un ribeirense a la Policía Local, que le dijo que dos personas en ningún caso. Otro vecino llamó para saber si podía ir a comprar el congelado a un establecimiento ubicado en Xarás. El reglamento establece que debe irse a la tienda más próxima.

Carnota

¿Está permitido que vaiamos os sete da casa plantar as patacas?

Agentes de varios destacamentos de la comarca indicaron que estos días se suceden las preguntas sobre si pueden ir a plantar patatas, dudas surgidas a raíz de las modificaciones efectuadas en los trabajos agrícolas en los últimos días. La norma es clara, si se trata de un cultivo para autoconsumo, la finca debe estar a menos de 500 metros y nunca puede haber más de dos personas.

Boiro

¿Podo saír correr ou nadar?

Varias personas han sido denunciadas por la Guardia Civil en la comarca por estar practicando actividades náuticas o deportivas. Sin embargo, algunos deben desconocer que esas actividades están prohibidas o quieren poner a prueba la capacidad de las fuerzas del orden con preguntas como esta sobre salir a correr o nadar recibida por la Policía Local de Boiro.

Outes

¿É posible que vaia achicar a auga do barco?

Los agentes de Outes indicaron al comunicante que podía ir, si la embarcación corría riesgo de hundirse, y únicamente para desempeñar esta labor.

Noia

¿A herba da casa podo saír cortala?

Un comunicante planteó esta cuestión a los agentes noieses. Si se trata del recinto de la propia vivienda, no existen restricciones al respecto.

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